propuesta_noviembre_13

55 de las 6:00 a.m. El sol todavía no tenía que tocar el agua. Llevaba el agua a la casa en un balde, diciendo [en palabras de don Germán]: “Ya, voy a bautizar. Con fe. Persígnense”. Y entonces les echaba agua encima. Se creía que esa agua era para saber cuán cerca estaban las personas de la muerte. “Esa agua que todavía no ha visto el sol (...) con esa agua hay que lavarse la cara, todo, las manos. ‘Bautizado’, dicen. Esa era para saber… parece que era la verdad, para mí. Ahí uno… mi mamá, el pelo se congeló. Quedó blanco. Y, después de un año, murió mi mamá”. El agua en sus cabezas, en cambio, se evaporaba. Su papá era el encargado de llevar a cabo la ceremonia: “Usted va a vivir muchos años, me decía a mí”. Uma t’ula. Don Germán, quiso mostrarme cómo quema la hierba que crece en su terreno. Me cuenta que la planta se expande hacia los lados y tapa el sol al pasto: “ya no hay pasto para los animales”. Sale a caminar con los animales y, dice, va quemando lo que está tapando el pasto. Le pregunto si sale a pastorear desde que tiene memoria. “Ahh, sí, po’. Todos los días trabajo. Ya hay días que no conviene. Yaa, me voy a un descanso. Tranquilo (...) Siempre trabajando desde las cinco de la mañana hasta las seis y media. Don Germán sacando Uma t’ula. Registro personal.

RkJQdWJsaXNoZXIy MjA1NTIy