344 Decimas para una nación Más de quinientas canciones transportaba en su prontuario, los secretos del rosario y muchas entonaciones. Cantaba en las ocasiones, parabienes y sirillas, tonadas allá en la trilla y un grandioso chapecao se entonaba en todos lados ¡qué tremenda maravilla! La polca con la mazurca, la paya con seguidilla hacen gigantes cosquillas, la cantan hasta las turcas. Refalosas medio curcas y otras danzas mejores con sus ritmos y colores van reluciendo su brillo, lustroso queda el pasillo al ritmo de sus sabores. El pueblo no tiene idea de las canciones del huaso y se da medio porrazo cuando las tildan de feas. Pero hay que dar la pelea del campo hasta la ciudad construyen identidad, a ritmo de su armonía que se escucha en estos días hasta en la universidad. Había otras cultoras por nombrarlas me desgarro, doña Gabriela Pizarro, la gran recopiladora. Y en esas precisas horas Margot Loyola cantando como un pájaro trinando cuecas choras y pequenes, mazurcas y parabienes, desde su boca volando. Los Amores Hay un hombre idealista, muy correcto en la vereda, era don Luis Cereceda un tremendo maquinista. Luchador sindicalista, ilustrado y muy pensante ponderado militante, ya soñaba con la artista, este hombre comunista de lectura galopante. Se acicalaba el varón pa' concurrir a la brecha, el amor tiró su flecha al medio del corazón. Parado como un campeón, escuchaba la guitarra con sentimiento y con garra de la A hasta la Z 'taba loco por Violeta admiraba a esta cigarra. Ya corría el treinta y siete y el Luchito sin barreta andaba en su bicicleta muy cerca de los carretes. Entre cantos y "andavetes". era asiduo al "Tordo Azul" y en el fondo del baúl él guardaba su ilusión pa' llevarla con pasión al altar de blanco tul.
RkJQdWJsaXNoZXIy MjA1NTIy