DÉCIMAS PARA UNA NACIÓN. ANTOLOGÍA 1987-2016. EL CANELA

266 Decimas para una nación en el Barrio Chino de la palabra hablada", añadiendo que "por favor no se le exija cédula de identidad ni RUT. Es un producto de San Pablo abajo. No tiene sus papeles en orden". Esos son los tipos humanos que El Canela recrea. Pero, volviendo a la idea primigenia, esta Bitácora de un destierro recoge lo que Gabriela captó tan genialmente: una nación oscura, contradictoria, abandonada por su propio descubridor, don Diego de Almagro, "apenas ojeada" y donde, para extraer sus riquezas, había que arañar la tierra y los montes. De allí arrancan los hallazgos telúricos de Gabriela y la difícil conquista de la dura Capitanía General explica los rencores y generosidades de los habitantes de este suelo, sus contradictorios rasgos. Y El Canela, fiel a su reconocida intuición, resume un tránsito tan lleno de luces y de sombras. Porque así fue la vida de esa mujer que no dejó de añorar los desiertos y las costras calicheras, el mar que nos recorre de Norte a Sur, la "gloria botánica" de la Zona Central, la espesura de la selva araucana, la inhóspita meseta austral, el viento que aúlla en la cordillera, los suaves aires de las planicies, el ronco sonido del mar, los bullicios de "su multitud". Debe escucharlos todavía en su reposo último del Valle de Elqui, cuando ya comienza a brotar la primavera. Pacián Martínez Elissetche Concepción, agosto del año 2007.

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