2007: Gabriela Mistral, Bitácora de un Destierro 267 El paraíso perdido Habrá de ser bendecida para llenarse de fama valle del Elqui se llama y en él se respira vida. Desde Quebrada Encendida nace su agua vital su flora y reino animal van llegando vigorosos y nacen ríos frondosos transportando el mineral. Desde el cielo hasta la tierra el valle es un fundamento sustentado por los vientos en el llano y en la sierra. En la paz y no en la guerra con los ríos y chorrillos con sus viejos y chiquillos y muchos más elementos nos hace vivir contentos con calidez y con brillo. De fiesta están las estrellas porque tienen gran fortuna viste de gala la luna en esas noches tan bellas. Y van siguiendo la huella sin saltar ningún detalle desde el fondo de los valles hay un murmullo contento están inquietos los vientos como diseño de calle. Como una obra de arte se esculpe con sencillez con ropaje y sensatez se observa de cualquier parte. Ya sea lunes o martes el valle se alza místico diseñando bellos trípticos para mostrarse genial desde tiempo inmemorial lo que es característico. Majestuosa cordillera su presencia es muy altiva y tiene su comitiva como dama de primera. Hizo Dios la cordillera las flores no son escasas hizo el arado y la casa con todos los sufrimientos hizo el sol, hizo los vientos con sus gentes y sus razas. Yo salgo a buscar mi estrella y voy a empezar mi tour pregunto a la Cruz del Sur cual será mi mejor huella. La Osa me hace una mella me envía para un arroyo y la Gallina con Pollo me sopla con valentía dice que las Tres Marías podrán aclarar mi rollo. Yo lo heredé del abuelo y el abuelo del papá no sé de adonde vendrá eso de mirar pa'l cielo. Para emprender yo mi vuelo por las alturas aquellas le pregunto a las estrellas cómo será mi destino y me muestran el camino endilgándome hacia ellas.
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