UN RECORRIDO POR LA COMUNIDAD DE SAN JOSÉ DE PEÑUELAS Y EL SINDICATO DE TRABAJADORES INDEPENDIENTES AGRÍCOLAS “EL LIBERTADOR” DE PEÑUELAS, COMUNA DE PLACILLA 31 de la Hacienda la que sin tapujos ni normas laborales decidía los horarios de trabajo, la actividad que se debía realizar ese día y quién era el encargado de la lechería, de la alfalfa, del trébol o los animales, por ejemplo. En concreto, y a pesar de lo mencionado, la vida laboral en el Fundo San José de Peñuelas no es descrita como particularmente desagradable, aunque sí bastante esforzada y con altos niveles de pobreza. El fundo, recordado por su lechería y caballos corraleros (León et al., 2023) no tenía una producción económica muy grande, siendo principalmente un espacio dedicado a la crianza de animales y elaboración de leche por sobre la agricultura. El predio además contaba con una escuela, a la que asistían los niños solamente hasta cuarto básico, pues luego de eso su obligación estaba en trabajar, lo que denotaba la carencia de regulación laboral y la nula promoción de los derechos de la infancia. La limitada producción del fundo lo llevó eventualmente a la quiebra, inaugurando una temporada de hambruna y abandono de sus trabajadores (León et al, 2023), quienes debieron ir a buscar trabajo a los predios cercanos, mientras aún residían en San José de Peñuelas. Esto generó jornadas laborales aún más agotadoras, pues la falta de recursos y facilidades en la época obligaba a los campesinos a asistir caminando a sus lugares de trabajo, emprendiendo recorridos de una hora o más.
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