ANTOLOGIA 2025

::90:: ANTOLOGÍA 2025 INGENIO CAMPESINO Jacinta Montero Ibáñez Primer lugar regional Puerto Varas 12 años Cuando viajamos al campo de mis abuelos, hay muchísimas entretenciones, pero para mí el momento más especial es después de la once37, cuando empieza a atardecer. Mi abuelo, o mejor dicho el Tata, se sienta en el sillón rojo, junto a la combustión lenta. Mis cinco hermanos y yo nos sentamos en la vieja alfombra alrededor de él mientras tomamos el típico chocolate caliente de la abuela. Entonces, el Tata empieza a contar una historia, como esta: “Había una vez, un muchachito llamado Osvaldo que vivía en un campo cerca de Pumanque. Un día, decidió visitar a sus tíos que también vivían en un campo, en Colchagua. Los tíos, muy cariñosos, lo recibieron con un increíble almuerzo, que incluía pato silvestre, cocinado en el horno de barro infaltable en el campo de Chile. Osvaldo estaba fascinado, nunca lo había probado. Decidió que le llevaría uno de regalo a su papá cuando volviera a casa, de modo que partió a buscar patos a la laguna, donde efectivamente había una gran cantidad nadando felices. Osvaldo navegó con su botecito intentando atrapar uno, pero los patos, muy prudentes, mantenían su distancia, por lo cual no pudo atrapar ni uno. Entonces Osvaldo corrió hacia la casa de sus tíos y llenó tres calabazas, una con trigo, otra con maíz, y la última con avena. Corrió de vuelta a la laguna y las puso a flotar. Pudo observar que los patos preferían avena. De este modo, durante tres días continuó poniendo a flotar calabazas, esta vez todas con avena. Los pobres patos, ya acostumbrados al festín de calabazas, no se dieron cuenta de que era una trampa. Al cuarto día, este ingenioso muchacho ahuecó dos calabazas, de modo que, con un amigo, al que le había pedido ayuda, pudieran meter la cabeza tapándola entera. Así pues, los dos se metieron en la laguna solo dejando fuera las cabezas, que estaban tapadas por calabazas. Los patos nadaron muy ingenuamente hacia las calabazas, donde los muchachos los agarraron de las patas y los hundieron en el agua hasta ahogarlos. Así, Osvaldo con su ingenio campesino no solo logró atrapar un pato silvestre, sino que a toda una laguna llena de inocentes y jugosos patos". —Nietecitos míos —nos dijo el Tata al terminar su historia—. Si es que algún día visitan la bella ciudad de Pumanque, la provincia de Colchagua, no olviden visitar el famoso restaurante de Osvaldo, hoy ya atendido por sus nietos, donde el plato especial más apetecido, es el pato silvestre capturado de la misma manera que lo hizo el viejo Osvaldo. REGIÓN DE LOS LAGOS 37 Once: merienda, comida de la tarde (nota de la edición).

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