::36:: ANTOLOGÍA 2025 LAS RISAS DE HUMBERSTONE Rocío Apablaza Rodríguez Primer lugar regional Alto Hospicio 14 años Una tarde de otoño, decidimos ir en familia a visitar Humberstone, el famoso pueblo salitrero ubicado en la Pampa del Tamarugal. Siempre habíamos oído muchas historias de personas que decían que oían voces, risas o veían personas vestidas de época y, de todos los extraños sucesos que pasaban allí, lo que nosotros no sabíamos es que Humberstone no era simplemente un pueblo salitrero que solo parecía ser un lugar turístico. Cuando llegamos eran las 17:00 horas, el sol aún brillaba fuerte, aunque comenzaba a esconderse hacia el horizonte, las sombras se alargaban entre las antiguas casas de madera y metal oxidado. Caminábamos en las silenciosas calles, explorando cada una de las antiguas construcciones, donde pudimos observar distintas cosas, como juguetes de alambre y/o madera, ollas, loza, cartas escritas a mano, libros de pago. También pudimos observar una camioneta oxidada por los años. Igualmente, la estación de trenes, en la cual nos tomamos demasiadas fotografías de recuerdos. Recorrimos la pulpería, oficinas administrativas, casa de ingenieros, de trabajadores casados y solteros, la plaza y el teatro que eran los puntos de reunión de las familias del lugar. En alguna casa aún mantenían piezas casi intactas como camas, cocinas y la habitación de un bebé con la cuna, juguetes y muebles. Luego recorrimos los hornos de la maestranza, su larga chimenea es visible desde lejos y al verla a la distancia parece un faro en la vastedad del desierto, del que pendía un trozo de metal que al ser movido por el viento parecía una campana indicando el paso del tiempo. Al interior, añosas maquinarias parecían testigos eternos de su glorioso pasar. Mientras visitábamos la iglesia entró el cuidador y nos asustamos pensando que era un momento paranormal. Después de la risa, nos avisó que la tenían que cerrar, así que salimos, el cuidador se presentó como don Sergio y nos contó que llevaba más de veinte años en ese trabajo. Mientras don Sergio terminaba de cerrar las últimas partes de Humberstone nos contó que, en las noches, mientras revisaba las cámaras, era común que viera sombras, y que también oyera risas de niños. Mientras nos contaba, una brisa helada recorrió nuestras espaldas. No era el típico viento del desierto. Era algo más, algo que parecía venir de otro tiempo. REGIÓN DE TARAPACÁ
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