::174:: ANTOLOGÍA 2025 LA SEÑORA QUE SEMBRABA Tomás Castillo Muñoz Segundo lugar regional Yerbas Buenas 16 años En un pueblo muy lejos de la ciudad, todos sabían cuándo iba a llover. No por el periódico ni las noticias, sino porque la señora Matilda salía a barrer su patio con una escoba casi deshecha de viejas ramas. Cuando la señora Matilda barre, el cielo se enoja, decían los del pueblo, mientras el cielo se ponía gris. Matilda vivía sola en una casa al borde del pueblo entre los árboles, en un lugar lleno de piedras pintadas alrededor de toda su casa. En el jardín había cosas raras, como botellas enterradas y piedras envueltas con hilos rojos. La señora no hablaba mucho y casi no salía de su casa. Hablaba con un gallo que era ciego y con su gato que dormía en su ventana. Pero una mañana dejó de barrer, y dejó de llover. Los campos empezaron a secarse. Los tomates se pudrían, los pozos ya no tenían mucha agua, los perros tenían sed y la gente pedía que barriera de nuevo. “¿No ve que sin lluvia se nos muere la vida?” le dijo el alcalde a la señora, quitándose el sombrero ante ella. Matilda lo miró y dijo “El cielo no llora por gusto, hay que darle una razón”. Y volvió a su casa. Al día siguiente, en lugar de barrer, salió con una pala. Hizo un hoyo en su patio. Metió dentro una foto vieja, una flor seca y una piedra redonda. Luego, lo tapó con cuidado. Se paró, cerró los ojos y soltó un silbido tirándoselo al viento, como si lo llamara. A la tarde llovió por primera vez en tres meses. No una lluvia fuerte, sino llovizna serena, como si el cielo se hubiera conmovido. Desde entonces, cada vez que se necesita agua el pueblo, Matilda no barre. Siembra vida. REGIÓN DEL MAULE
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