::172:: ANTOLOGÍA 2025 ARSENIO Patricia Morandé Osorio Primer lugar regional Curicó 67 años Desde el corredor de la casa patronal veo pasar a Arsenio, con su tradicional camisa escocesa, muy desteñida, sus pantalones de tela negra arremangados hasta el tobillo y sus chalas hechas de la goma de neumáticos viejos. Lleva una pala al hombro, camina lento, levemente agachado, se ve viejo y cansado. Hace cuarenta años que llegó a Tutuquén, buscando una vida mejor. Por eso dejó madre, padre y hermanos, de los que nunca más supo, allá en la costa, en el Bolsón de Hualañé. Él quería progresar, trabajar, formar una familia, aprender a leer y a escribir, para poder votar. Arsenio era un hombre sencillo, amable, dócil, de pocas palabras. No era mal parecido. Tenía el pelo negro, estatura mediana y su piel morena estaba curtida por el sol y el viento. Hablaba algo cantado, como suelen hacerlo los costinos. Impresionaba su sonrisa que parecía iluminarle los ojos y que le daba un aire de niño travieso. En ese entonces se convirtió en el mozo de la casa del fundo, y lentamente se fue haciendo querer por todos. Era el hombre de confianza del patrón, y a él se recurría para múltiples tareas. Se encargaba de la limpieza de los patios y la preparación de los asados, también botaba la basura, ayudaba en la confección de mermeladas y otras conservas. En caso de enfermedad era el que iba a caballo en busca del doctor, y también el que sacaba a los niños de la casa envueltos en su manta de Castilla para los temblores. Arsenio se ganó el corazón de todos en el fundo, pero hubo dos personas que definitivamente sucumbieron a sus encantos: las hermanas Zoila y Rita Herrera. Ambas trabajaban en la casa como niñera y cocinera respectivamente. A Arsenio le gustaba más la Zoila, pero probó el amor de las dos. Esto produjo peleas entre las hermanas, además del embarazo de Rita. Los patrones consideraron que esto no correspondía, que no estaba bien andar echando niños al mundo así no más y los obligaron a comprometerse, para felicidad de la cocinera. Arsenio no cuestionó lo decidido y se casaron. Ella era una mujer áspera, retraída y poco demostrativa de sus afectos. Era más bien corpulenta, de cara redonda y usaba un moño muy tirante enroscado en la nuca. Tenía un niño, Manuel, producto de unos amores con un mozo del Club de la Unión de Curicó, que estaba al cuidado de su madre. REGIÓN DEL MAULE
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