::170:: ANTOLOGÍA 2025 VISITAS EN GRANEROS Alejandro Peña Sepúlveda Tercer lugar regional Graneros 36 años Los parientes provenientes de Santiago, quienes por primera vez visitaban Graneros, disfrutaron mucho las exquisitas preparaciones que la dueña de casa acostumbraba a hacer para las diferentes temporadas que en el campo se vivían con abundancia. Porotos con rienda y longaniza para el invierno, o un rico asado con ensalada a la chilena para la primavera, entre otros, eran los banquetes típicos de la mesa local que en esta oportunidad deleitaba a los tan refinados parientes citadinos. Después de largos brindis y risitas en torno a historias familiares, Anita, la prima menor de seis hermanos, quien se quedó, como decía su propia madre, para vestir santos, ya que sostuvo su soltería intachable sin siquiera conocerle enamorado alguno, manifestó en todo momento una actitud incómoda, después de servirse cuatro humitas, una paila de greda repleta de un humeante y sabroso pastel de choclo y dos cañas de chicha, haciendo honor a la temporada veraniega de bonanza. Ya avanzada la tarde, de manera sutil y delicada, la urgida mujer, con un ademán de discreción y secreto, se acercó a su tía agreste y al oído le dijo algo. La mujer, sin medir discreción ni reparo alguno, lanzó un grito casi animalesco, haciendo aparecer al hijo mayor, a quien a viva voz le pidió que acompañara a la prima al baño, y que se apurara, ya que la señorita se encontraba en apuros. Tímida y ruborizada, sin pronunciar palabra alguna, la mujer siguió al pequeño niño que entre ramas de choclo y tomates fue dirigiéndola. A cada minuto que pasaba la dama agregaba un tono más pálido a su rostro. —Llegamos, señorita —expresó el niño apuntando a una vieja caseta de tablas destartaladas, donde los parches de cartón y lata semejaban una especie de composición cubista rural y campesina. La mujer, con una cara de espanto, simuló una risa al pequeño primo que sólo la miraba con un dejo de burla en el rostro, e ingresó a la campestre y salvaje sala de baño. El cajón de madera oscurecido por la humedad insalubre y las moscas que excitadas recibían a la visita perturbaron a la señorita, quien no podía dejar de pensar en la horrible imagen de los gusanos en el fondo del pozo, que observó curiosa y desconfiada, desde lo alto. REGIÓN DEL LIBERTADOR GENERAL BERNARDO O'HIGGINS
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