::169:: HISTORIAS CAMPESINAS Y la torcacita, ingenua, le informó que ahora andaba por Argentina disfrutando de unas gratas vacaciones. El zorro, sin pensarlo dos veces, partió para Argentina dispuesto a castigar al traidor. No le fue difícil encontrar a un pajarito con tantos amigos y siempre sumergido en un carnaval de diversiones. Tan distraído estaba que cuando se presentó el zorro lo atrapó sin dificultades. Lo habría devorado de inmediato, si no hubiera tomado la decisión de infligir el castigo en la frontera de Chile y Argentina, para que los pájaros de uno y otro lado conocieran su venganza y no volvieran a traicionarlo. Atravesando con el chincol en el hocico, se dirigió a la frontera, perseguido por las aves que lo insultaban, lo trataban de zorro matón, animal apestoso, despatriado, tiñoso, abusador, asaltante de caminos, más te valiera que te comieran los pumas y un montón de insultos más. El zorro venía tan indignado, pensando en su venganza, que los insultos le rebotaban. Entonces, el chincol no pudo contenerse ante la pasividad del zorro, y le preguntó: —¿Cómo es posible que dejes que estos pájaros te insulten? Y el zorro, que había soportado sin chistar los improperios de las aves, le respondió, disgustado: —¿Y a vos qué te importa? Y claro, para responder debió abrir sus fauces el perverso animalejo, ocasión que aprovechó el chincolito para salir escapando. Se difundió la noticia de la escapatoria del chincol por la pampa argentina y los bosques chilenos, hecho tomado como una hazaña por los pájaros, los que para festejar organizaron una gran fiesta a la que concurrieron aves de ambos lados de la cordillera. Y si no se han terminado la comida y la bebida, todavía deben estar celebrando. REGIÓN DEL LIBERTADOR GENERAL BERNARDO O'HIGGINS
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