::148:: ANTOLOGÍA 2025 CACOLITO Nicol Romero Torres Segundo lugar regional La Serena 36 años El grito se escucha desde lejos. Y él, muy atento, ya está camino a paso firme abriendo aquella puerta de madera. —¡Hola, Rubencito! —Hola, ño. ¿Cómo está? —Bien. Lo vengo a buscar para una peguita. Tiene que estar a las siete de la mañana en la esquina, usted sabe adónde. Pasará la camioneta a buscarlo. —¡Listo, ningún problema, ño! Ahí estaré. Muy contento llega al dormitorio de su madre, la señora Emita, y frotándose las manos con un gesto infantil le cuenta que mañana tiene que ir a trabajar. Rubén es su nombre, pero de cariño le digo Cacolito (la verdad no sé por qué, desde pequeña le puse así). Él es soltero, no tiene hijos, es el hermano del centro, pero el que todos quieren y admiran. Él cuida de su madre ya de edad. Y mientras sus hermanos se turnan el fin de semana, aprovecha las oportunidades que le da la vida. Esta mañana se levanta muy temprano, prepara la tetera con hoja de té y canela junto al pan tostado con unos huevos fresquitos. Le hace el desayuno a su madre y le deja las pastillas listas para que se las den después. Ya listo, se termina de arreglar, agarra su mochila, su bolsa de aspillera y la vieja confiable, su caña de bambú, abierta en una punta como si fuera una garra. Se despide, cierra la puerta y va camino por ese callejón, muy abrigado mientras ve cómo las hojas de esos árboles frutales le saludan al pasar. Al encuentro va llegando ya el vehículo que lo transportará a su destino. Está vez le tocó una quinta no tan grande. La mira como si eso bastara para saber cuántas paltas sacará. Agarra la escalera de madera que le facilitan para llegar hasta lo alto de la copa. Él no le teme a las alturas. Y si la escalera no llega hasta arriba, se monta en una rama y continúa sin temor. Desde abajo lo mira con sorpresa el dueño. Con mucho orgullo de tener un trabajador tan ágil, bueno y honesto como es Rubencito. Ya cargando su tercer cajón, repleto sin que se le escape ninguna, con una mano va recogiendo las rebeldes y con la otra va acomodando. —¡Que es rápido usted, oiga! REGIÓN DE COQUIMBO
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