ANTOLOGIA 2025

::143:: HISTORIAS CAMPESINAS Tuvo que buscar cómo subsistir y no le quedó otra que ofrecerse para lavar y planchar ropa ajena, además de vender gallinas, conejos y cuanto pudiera. No podía dejar a los niños solos porque eran muy chicos y necesitaban de ella. Así pasaron unos meses, mientras la sequía arreciaba los campos. Un día llegó un vecino que también se había ido enganchado para las salitreras, buscando a misia Mercedes. Venía en una carreta que había contratado en la estación de trenes. Dijo que había llegado en el Longino a la ciudad y venía del norte con muy malas noticias. Mi bisabuela al escuchar esto trastrabilló, adelantándose a lo que escucharía. Le contó que el abuelo Pascual, cinco meses atrás, había tenido un accidente de trabajo y que lamentablemente había pasado a mejor vida. Lo habían enterrado en el cementerio de la salitrera, ante la imposibilidad de mandarlo de vuelta a su casa. Que él hacía poco se había enterado, había hablado con la administración y le había dicho que Pascual tenía esposa e hijos y que los conocía. Le traía el sueldo del mes que no alcanzó a pagarse y el colchón que era de su pertenencia y su maleta. La bisabuela Mercedes lloró hasta decir basta, y siguió con una tristeza que se prolongó semanas, meses y la vida misma. Aun así cuidó de sus hijos. Siempre tuvo ese tesón de salir adelante. Un día en que no tenía con qué parar la olla y lloraba desconsoladamente, su hija, mi abuela Coya, le dijo que estuviera tranquila, porque ella sabía de dónde sacar dinero. Fue así como le contó a su mamá que había soñado con su padre la noche anterior y que él le había dicho que no lloraran porque les había dejado dinero en el colchón. La mamá de mi abuela no creía, pero ante la insistencia accedió a revisar el famoso colchón. Cortó el género y metió la mano entre la lana del relleno. A los minutos había encontrado escondido el pañuelo de seda que usaba el abuelo en el cuello, conteniendo un fajo de billetes. Ahí guardaba el dinero y se las arregló para venir del otro mundo a rescatar a la abuela de la miseria. REGIÓN DE ATACAMA

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