ANTOLOGIA 2025

::129:: HISTORIAS CAMPESINAS Lucía se acercó y apoyó su frente en el pecho del muñeco. Sintió calor. Paz. Como si el Ño realmente estuviera vivo, hecho no solo de paja, sino de todas las emociones que el pueblo no se atrevía a mostrar. A la mañana siguiente, Lucía les contó a todos lo que había pasado. Algunos dudaron, otros se rieron. Pero cuando el día de la quema llegó, por primera vez, todos trajeron papeles doblados. En ellos escribieron lo que querían dejar atrás: una tristeza, un enojo, un miedo, un secreto. Uno por uno, los fueron metiendo en los bolsillos del Ño. Cuando el fuego encendió, no solo ardieron trapos. Se elevaron al cielo las cargas invisibles de todo un pueblo. Y mientras las llamas danzaban, muchos juraron haber visto al Ño sonreír con sinceridad. Desde entonces, cada año en San Alegrón, el carnaval no es solo fiesta. Es también una ceremonia del alma, donde el Ño Carnavalón no es un muñeco, sino el guardián de los silencios y el símbolo de la esperanza. REGIÓN DE ARICA Y PARINACOTA

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