ANTOLOGIA 2025

::116:: ANTOLOGÍA 2025 los Taita Chiche, los Juanzuna, los Triucos, los El Buey es Mío, los Pollo en Bolsa, los Pela la Loma, los Cebolla Podrida, los Rana Choca, los Guerra en Corea, los Charcanes, las Leonas, las Paicas… Casi nadie sabe de dónde, cuándo ni cómo se originó el sobrenombre. Solo sabemos que es una especie de marca registrada; sirve para el bullying en la escuela y para las peleas de borrachos en las fiestas campesinas, además de la identidad no legal pero vigente y activa en la memoria colectiva regional. El Chofa Potopelao resultó ser mucho más atinado que sus hermanos para ganarse la vida. No tenía dónde sembrar pero todo el campo era una verdadera bodega de alimentos para quien, como él, conocía bien la topografía y el clima. Nunca le faltó comida, abrigo, cariño de los vecinos ni de las muchachas. Los Carabineros del retén se preocupaban de mandarlo a la escuela y los vecinos proveían el resto de tal manera que el Chofa era indispensable dentro de la comunidad para conseguir los productos de los cerros, ríos, esteros, el borde costero, el bosque nativo, los riscos, las lagunas, las quebradas, los bosques de coníferas, los pantanos. El tiempo se deslizaba lento como los atardeceres campesinos. Pasaron algunos años, el Chofa Potopelao se estabilizó, compró una chacra. Era como el hombre feliz del cuento, el que no tenía camisa, él tenía una libertad completa, una sonrisa amable, una belleza varonil adornada con su pelo crespo bastante largo y sus dientes muy blancos, un cuerpo ágil, joven y atlético. Las chicas se lo peleaban para bailar, los jóvenes para salir a cazar o pescar, las señoras para que les abasteciera de productos frescos y los hombres mayores para jugar al tejo, las topeaduras o para las carreras a la chilena. La región se fue transformando de agrícola a forestal. Sin embargo el cerro de su propiedad tampoco servía para plantar pinos. Nadie quería comprarla y el Chofa Potopelao lo fue olvidando, hasta que un día lo pararon los Carabineros y lo llevaron al retén como detenido. Todos lo vieron pasar escoltado por tres carabineros con aire severo; lo siguieron para averiguar qué sucedía. En el retén había unos señores venidos de la capital cuyo viaje tenía por objeto arrendar por tiempo indefinido la punta del cerro de roca para instalar allí varias antenas satelitales para telefonía e Internet con arriendo pagado en UF equivalente a ochocientos mil pesos mensuales por cada antena. PREMIOS NACIONALES

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