ANTOLOGIA 2025

::115:: HISTORIAS CAMPESINAS EL CHOFA POTOPELAO Alejandra Cruz Aravena Tercer lugar nacional Primer lugar regional Región de Ñuble Treguaco 78 años Campesino, huaso de pura cepa, aniñao, ladino, empeñoso, bueno para la talla, seco p’al piropo, buen jinete. Lo habían criado con leche de cabra sus dos hermanos mayores, puesto que la madre murió cuando lo parió, según decían en el pueblo. El Chofa vendía todo lo que el pueblo guardaba celosamente en su memoria ancestral; camarones, piures, cochayuyo, ulte, luche, digüeñes, changle, harina tostada, liebres, conejos, codornices, callampas secas, motemei, mote de trigo, avellanas, nalcas, berros, charqui de caballo, pescá seca, jurel ahumado, trigo partido, chuchoca, tortillas de rescoldo, higos secos, castañas, chupones, rosa mosqueta, zarza mora, murtilla y diun cuanto hay. También se ocupaba de surtir los medicamentos como recetaban las meicas3. Tilo para el resfriado, borraja pa’ bajar la fiebre, toronjil pa’ la pena, poleo para espantar las pulgas, toronjil cuyano para bajar el azúcar de la sangre, boldo y hierba del barraco para el hígado, menta para la acidez, hierba de San Juan para la melancolía, limpiaplata para las alergias, corteza de quillay para lavarse el pelo y sacar las manchas de la ropa, romero para los gases, laurel para la buena suerte y para dormir, ruda y palqui pal’ mal de ojo, manzanilla para el dolor de cabeza, matico para cicatrizar heridas, y llantén para las úlceras. Se llamaba Domingo, esto derivó a Chumingo y desde ahí a Chofa. Todos lo conocían por su apodo, “el Chofa Potopelao”. Tenía once años cuando murió su papá, quien era dueño de un terreno en un cerro a dos kilómetros del pueblo. Los hermanos mayores se repartieron entre ellos el cerro en la parte donde se podía sembrar y al Chofa le dieron la punta del cerro donde solo había una gran explanada de roca. Sin la autoridad del padre, los hermanos terminaron vendiendo su parte del terreno, las aves, los pocos muebles y los animales. Se fueron a buscar trabajo a la ciudad, que ofrecía mejores oportunidades, y dejaron al Chofa solo y sin ningún sustento. Los vecinos, indignados, copuchaban que los hermanos “dejaron al Chofa a poto pelao”. Así se siguió llamando a él y a su familia, como es la costumbre en los pueblos chicos, donde todos tienen un apodo de origen que estigmatiza a los descendientes, tales como los Lomos Tiesos, los Carreta, los Chispa, los Longaniza, los Tetas, los Merecos, los Ballicos, los Correo, 3 Meica: curandera tradicional en Chile y otras zonas rurales de Hispanoamérica (nota de la edición). PREMIOS NACIONALES

RkJQdWJsaXNoZXIy MjA1NTIy