::41:: ME LO CONTARON MIS ABUELITOS REGIÓN DE ATACAMA La chinchilla y el chanchito de tierra Francisca Chávez Castro Tercer lugar regional Copiapó 12 años Había una vez, una chinchilla que habitaba en el desierto de Atacama, era una chinchilla muy solitaria porque tristemente su familia la había abandonado hace muchos años. Antes, habían sido una familia de tres: ella, su madre, su padre, que se encontraban en su guarida tranquilamente hasta que en una noche apareció un zorro malvado y se los intento comer y la chinchilla escapó de allí dejando a sus padres. Hasta el día de hoy la chinchilla no sabe si sus padres murieron o lograron escapar. Un día por la mañana, la chinchilla salió a comer cactus como lo solía hacer todas las mañanas y a recorrer un poco el desierto porque amaba el sol y el calor. Iba caminando cuando se cansó y decidió sentarse en una roca. Estaba tranquilamente descansando mientras miraba el sol cuando escuchó un leve ruido y sintió un pequeño movimiento que hizo la roca. La chinchilla se asustó pensando que era un zorro y corrió a esconderse detrás de una roca, se escondió y miró bien acurrucada y agachada si era un depredador o simplemente había sido el viento. La chinchilla esperó unos minutos a ver si pasaba algo, pero en esos minutos de espera no ocurrió absolutamente nada. La chinchilla decidió ir a ver la roca en la cual había estado descansando unos minutos atrás porque tenía la gran duda de por qué le había pasado eso, se acercó y vio alrededor de la roca y no había absolutamente nada. Decidió volver a la guarida, estaba un poco confundida, y durmió. A la mañana siguiente, se levantó y salió a comer cactus y, como siempre, recorrió el desierto, pero la chinchilla seguía confundida y en su mente tenía lo que le había pasado el día anterior, por lo que decidió caminar e ir a la misma roca a ver si sucedía lo mismo para sacarse esa duda que tenía. Ella caminó y caminó hasta que llegó a esa roca nuevamente y se sentó a tomar sol y a descansar. En eso sintió un movimiento en la roca, pero esta vez un poco más fuerte. La chinchilla no escapó, se quedó allí viendo qué era ese movimiento y por qué ocurría, estaba un poco asustada, aun así, decidió ver qué había alrededor de la roca, en eso vio salir a un chanchito de tierra de esta. La chinchilla no sabía lo que era ese animal, y el chanchito no tenía ni la menor idea de lo que era ese otro animal tan grande. La chinchilla decidió hablarle, se saludaron y el chanchito le preguntó qué animal o qué especie era y la chinchilla respondió: —Yo soy una chinchilla ¿y tú? ¿Qué eres o cómo te llamas?
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