ANTOLOGÍA 2024

::40:: ANTOLOGÍA 2024 REGIÓN DE ATACAMA Cuando él terminó de cocinar, fue hacia la mesa del comedor y puso todos los cubiertos, dando la sensación de que no estaba solo y que, aparte de esos gatos, estaba esperando a otra persona. El hombre, antes de sentarse a comer, fue a su habitación a buscar algo que recordó. Fue justo en ese momento cuando las niñas salieron sigilosamente de la casa, aprovechando el descuido de que la puerta de calle estuviera semiabierta. Salieron silenciosa y rápidamente, el corazón les saltaba como si fuera un volcán a punto de explotar. Al salir de un escondite cercano, escucharon el llamado de la prima y las tres se ocultaron para saber qué pasaba en la casa de aquel hombre, para finalmente descubrir si tenía algún secreto que fuese digno de contar. Desde la posición que ellas habían adoptado, manteniéndose ocultas, sin causar sospecha, pero atentas a los sucesos, vieron al hombre comiendo, mientras que dos gatos empezaban a saltar arriba de la mesa, uno hacia la izquierda y el otro a la derecha. Entonces las niñas sospecharon que no eran sus gatos porque parecían, según ellas mismas habían deducido, secuaces de Lucifer. Estaban en todas estas cavilaciones, cuando sintieron moverse una sombra cerca de un árbol junto a la casa y sin pensarlo dos veces decidieron irse del lugar apresuradamente sin ser vistas. Llegando a sus respectivas casas, las niñas no le iban a contar a nadie lo que habían visto, pero de repente llegaron sus mamás y les preguntaron dónde habían estado, que no habían llegado a almorzar y era muy tarde. Las niñas, mintiéndoles, les dijeron que fueron a acompañar a una amiga hasta la ciudad y las mamás les creyeron. Pasaron las semanas y se supo que el hombre se había muerto, pero no se sabía la causa ni los hechos. Cuando las niñas se enteraron de ello, la hermana les dijo que fue porque el hombre se había muerto de viejito y capaz que el diablo se le había llevado el alma. Durante el funeral, asistido por unas pocas personas del pueblo debido a que no era muy conocido, y no se divisaba a ningún familiar, lo llevaron al cementerio. En el trayecto hecho a pie, algunos hombres que llevaban el ataúd, se quejaron de que el féretro estaba demasiado pesado. No soportando más por el cansancio, se les volteó y, al abrirse, se encontraron con la escalofriante sorpresa de que solamente había piedras. Tiempo después notaron en el pueblo que la casa fue desmantelada y derrumbada completamente, no se tenía idea de por quiénes. Quizás habían sido forasteros o vagabundos. Eran muchas las historias que se contaban sobre la casa luego de que hubiera muerto el hombre. No quedaron rastros del lugar exacto donde alguna vez habitó ese misterioso hombre. También se cuenta que se escuchan maullidos de gatos corriendo y saltando como desorientados. Desde un cerro se dice que se ve a un caballo bajar a todo galope y llegar hasta el puente de Huasco. Mi bisabuela me contaba que ese caballo era el diablo que andaba en busca de la casa que desapareció por completo.

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