::39:: ME LO CONTARON MIS ABUELITOS El caballo que llega hasta las puertas de Huasco Victoria Saldaño Bernales Segundo lugar regional Huasco 11 años La leyenda que voy a relatar puede impresionarles o puede que no. Esta historia comienza más allá del sector rural costero de Playa Brava, en la comuna de Huasco. Mi bisabuela Pascuala, nos contaba que un día cuando era chica y salió a jugar con sus amigas, su hermana y su prima vieron por el camino una casa muy grande que tenía cortinas negras, donde se decía que vivía un misterioso hombre solitario. Las niñas, de pura curiosidad, hicieron un plan para ver qué secretos escondía este hombre ya que también se rumoreaba en el pueblo que él había hecho un pacto con el diablo. En la mañana siguiente, el hombre salió de la casa a comprar al negocio más cercano, que igual quedaba distante dado que el camino era pedregoso y polvoriento. Las niñas y mi bisabuela llenándose más de curiosidad que de valor decidieron merodear y entrar a la casa al ver que la puerta había quedado junta y no completamente cerrada. Cuando entraron todas, decidieron quién iba a ponerse a vigilar mientras que las demás buscarían algo que fuese sospechoso y tenebroso. La prima se quedó vigilando y mi bisabuela y su hermana como perritos sabuesos observaron por toda la habitación. Lo que no alcanzó a decir la prima, al estar un poco asustada y no darse cuenta, es que vio al hombre llegar mucho más temprano de lo previsto. Entonces, la prima se fue a esconder a un pasillo del baño, de aquellos baños antiguos de madera. El hombre, con su paso de bototos sonoros, entró a la casa, dejó sus cosas, lo que había comprado, y se dispuso a hacer el almuerzo. Mi bisabuela y su hermana que, gracias a sus oídos agudos, habían sentido los pasos y el carraspeo del hombre antes de entrar, pudieron esconderse detrás de un mueble ancho y alto. De pronto se escuchó la voz de una persona más extraña aún. Las niñas también la habían escuchado, pero no sabían quién podría ser y nuevamente volvía al pensamiento de ellas el rumor que se vociferaba por el pueblo que este hombre había hecho un pacto con el diablo. Cuando la voz se silenció, se empezaron a escuchar maullidos de gatos como si estuvieran llamando a alguien, ya que tienen esa sensibilidad muy especial. Entonces el hombre fue hacia la puerta, la abrió y vio a unos gatos negros y flacos que comenzaron a correr del comedor a la cocina. Al parecer, ya conocían la casa porque recorrían por cada rincón sin que el hombre se incomodara un poco siquiera. REGIÓN DE ATACAMA
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