::218:: ANTOLOGÍA 2024 REGIÓN DE DE MAGALLANES Y DE LA ANTÁRTICA CHILENA La mañana transcurría como todas las demás: nada extraordinario parecía quebrar la rutina diaria de aquel pasivo lugar. Como salidos de la nada, aparecieron en el lumbral y bajo el dintel de la puerta dos sombras lo que, por cierto, no alarmó a los policías. Lo que los preocupó y los hizo levantar de sus asientos fue la impetuosidad de su aparición y la entrada de dos fornidos hombres. —¡Por las reverendas! ¿A qué se debe tanta prisa hombre? —exclamó el sargento de la policía y seguidamente agregó: —Supongo que se trata de algo serio ¿o no? Uno de los hombre replicó, casi gritando: —¡Así es, nos han robado! Y fue cerca de aquí, desmontamos de nuestros caballos y nos tendimos bajo la lenga que esta al comenzar la recta. —Sí —interrumpió el sargento—, pero sea más breve, no necesito clases de botánica, hombre. La oportunidad fue aprovechada por el otro hombre a quien le “zapateaba” la lengua para meterse en la conversación y sin perder tiempo de inmediato agregó: —Debido al cansancio nos quedamos dormidos y al despertar notamos que nos faltaban dos chamantos y el odre con agua. Lo más curioso es que no se llevaron nuestro dinero a pesar de estar casi a la vista. Seguro que fueron los yámanas, estoy seguro de eso, además son los únicos que habitan cerca de por aquí, vimos el humo de sus chozas cerca del humedal, son unos ladrones —sentenció. —¡Vaya, vaya! —dijo el sargento de policía y agregó— estoy seguro de que no fueron ellos, los conozco más que a las ovejas y a los guanacos juntos. Son pobres, pero honrados, además saben que estamos cerca de ellos. Está muy raro este asunto. —Ya pues, sargento. Actúe rápido, ¿o quiere que también nos roben nuestros caballos? También pueden ser sus caballos. El sargento rio y le respondió con ironía: —Bueno, los nuestros sí son caballos, por el contrario, lo que montan ustedes son burros. Entonces el cabo, que había concurrido a verificar que los caballos entregados a su cargo estaban en el corral, entró a la oficina señalando que a la distancia se divisaban dos figuras que sin duda eran personas.
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