ANTOLOGÍA 2024

::195:: HISTORIAS CAMPESINAS REGIÓN DE LOS RÍOS Un saco de perros Camilo Gómez Gómez Segundo lugar regional La Unión 36 años Mi intuición, o la lógica, no falla en estos casos. Si un saco se mueve a la orilla del camino, hay algún animalito dentro. Me acerqué despacio, solo para confirmar que se trataba de un montón de perros recién nacidos. Todos negritos, excepto uno que tenía manchas blancas en la guata. Tenían sus ojos cerrados, pero no estaban tan débiles aún porque hociqueaban buscando una teta inexistente entre mis dedos que examinaron para contarlos bien: eran dos, tres, seis perritos. Mientras les compraba leche especial en la farmacia asumí que no sería fácil regalarlos, aunque tener tanta gente en redes sociales me debería servir para algo más que para comprar números de rifa o ver funas26 de gente que no conozco. Aun así, deshacerse de un saco de perros sería un desafío. Eran muy chiquititos para bañarlos, pero con una toallita húmeda quedaron limpiecitos. Después de todo, las adopciones entran siempre por la vista y necesitaba comprometerles hogares rápidamente para que no terminaran como los gatos que llegaron en busca de un hogar temporal y ya van a cumplir cuatro años en la casa. Ahora que vivo en la ciudad no tengo suficiente patio para los perros. La vidita de estos, pensé, tomando leche especial para cachorros, limpiecitos y calentitos. Si no hubiera parado a recogerlos, o si hubiera estado más oscuro, no los habría visto y la historia sería muy distinta. Se durmieron los perritos en la caja que les hice con la chomba que se me encogió en la secadora. Aproveché de tomar once27 y me di cuenta de que el saco sucio había quedado tirado en el suelo de la cocina. Terminé de comer y boté el saco a la basura. Mientras lo dejaba caer en la negrura del tacho, mi infancia susurró como un eco lejano con la voz de mi abuela, diciéndome que no me encariñara con ese perro. El perrito manchado se parece mucho al Pelusa, seguramente recién nacido era así, solo que Pelusa llegó a la casa ya grande. En esa época teníamos a la Loli, la gata más ladrona y buena para parir que uno pudiera imaginar. Y teníamos también a la Cata, una perrita que mi tía aseguraba que era pequinés cuando la trajo, aunque para mí era otro quiltro más. Era un animal tan dócil y tranquilo que daba lo mismo si era de raza o no. No ladraba, no jugaba, ni molestaba a nadie. Cuando era niño yo ni siquiera sabía cómo debía verse un perro pequinés, pero ahora que lo sé, me alegro mucho de que la Cata no lo fuera. 26 Funa: acto de denuncia pública de una persona o institución a través de redes sociales u otros canales digitales (nota de la edición). 27 Once: merienda, comida de la tarde (nota de la edición).

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