::194:: ANTOLOGÍA 2024 REGIÓN DE LOS RÍOS Ya en la segunda noche la parentela que no había llegado a la primera se hacía notar con lamentos y sollozos, saludando al pariente que yacía en el cajón. A la cebolla que estaba debajo de la urna ya le habían salido ojos. En algún momento de la madrugada, el tío Domingo tuvo que ir a calmar a dos primos que, acordándose de diferencias en un partido de fútbol, se ofrecían mangazos en el patio de la casa. En la cocina se preparaba cazuela, que de a poco las cocineras vieron que tendrían que transformar en carbonada. El mate y la copucha liviana no dejaban de correr. Esa noche, don Juan ya no era tan bueno, pues la doliente concurrencia notó que la carne comenzaba a escasear. Tercera y última noche, siendo bautizado católico, aunque nunca fue practicante, don Juan tuvo la despedida según los rituales cristianos y los parientes y amigos pidieron por el alma de aquel hombre que ya no era santo. En la cocina, aquella noche, se servía caldito de hueso. Vino ya no quedaba, aunque, para evitar pelambres, el tío Domingo había traído chicha de manzana, pues nadie notaría la diferencia. Con el pasar de las horas, y como es inevitable en un velorio, la gente comenzó a acordarse de las yayitas25 del finado y el ambiente adquirió color a pelambre. Eso sí, como no hay velorio sin sorpresa, este trajo la suya y en grande: una aparecida llegó de repente ¡y con dos hijos! Para los presentes era escándalo en público y regocijo en privado. Así terminó por desvanecerse la imagen incólume que al principio tiene todo difunto. Ahora se murmuraba que había sido un hermano ingrato, que dejó muchas deudas y uno que otro secreto que por respeto se fue a la tumba con el finao. Tres noches duró la despedida de don Juan y por fin ya descansaría al lado de su padre Custodio. Después de sepultarlo, la gente salió pelando, pues es sabido que la memoria es frágil y en una despedida de campo no puede faltar el vino, la carne y la copucha, y como dice el dicho: quien nace chicharra muere cantando. 25 Yayita: en este contexto, se refiere a aspectos reprochables de la vida de una persona (nota de la edición).
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