::170:: ANTOLOGÍA 2024 El huaso no comprendido Allan Henríquez Escobar Segundo lugar regional Longaví 15 años En un pequeño pueblo había un joven huaso llamado Tomás. A diferencia de sus hermanos y amigos, Tomás no se destacaba en las tareas tradicionales del campo. Mientras los demás montaban a caballo y ordeñaban con facilidad, Tomás siempre estaba en aprietos. Desde niño, había sido distinto. Mientras sus hermanos y primos corrían atrás de las gallinas, él prefería estar bajo un viejo roble del campo, perdiéndose en sus pensamientos y observando las nubes que pasaban. Aunque quería encajar juntándose con gente experta en el campo, no lograba dominar esas habilidades que todos los demás parecían aprender con facilidad. Un día, su padre le dijo con un tono de preocupación y algo de dureza: —Tomás, si no aprendes a hacer estas cosas, ¿qué será de ti? El campo es nuestra vida y tú debes ser parte de esto. Tomás sintió una profunda tristeza y un deseo ardiente de demostrar que él también podía ser útil. Decidido a intentarlo una vez más, llegó al establo y miró fijamente a la vaca que estaba esperando ser ordeñada, se sentó en un banquito, colocó su balde y con manos temblorosas intentó sacar su leche. Pero la vaca se movió derramando el balde, dejando a Tomás cubierto de leche. Desanimado, salió al campo y vio a sus hermanos montando a caballo. Con determinación, agarró las riendas de uno de ellos, pero el caballo sintió su inseguridad y, relinchando, lo lanzó al suelo. Tomás se quedó allí, con el rostro en la tierra preguntándose por qué no podía ser como los demás. Esa noche se sentó bajo el roble lleno de lágrimas en los ojos. Fue entonces cuando vio algo brillante bajo las hojas caídas. Se inclinó y recogió una pequeña piedra lisa y perfecta que reflejaba la luz de la luna. Era hermosa y brillante, aparte de ser única como él. En ese momento algo cambió en su interior. Entendió que, aunque no era como los demás, tenía su propio valor, su propia manera de brillar. Al día siguiente Tomás se levantó con una nueva actitud. En lugar de intentar ser como los demás, decidió concentrarse en su propio camino. Comenzó a estudiar las plantas, aprendiendo sobre sus propiedades curativas. Pasaba horas observando los pájaros y anotando sus comportamientos. Pronto su conocimiento sobre la naturaleza se hizo famoso en el pueblo, la gente empezó a buscarlo para pedirle consejos sobre cuáles plantas usar para curar enfermedades o cómo atraer ciertos animales. Tomás había encontrado su lugar comprendiendo y cuidando la naturaleza de una manera que nadie más podía. Con el tiempo, Tomás se ganó el respeto de todos en el pueblo, aprendiendo a valorar sus diferencias y a comprender que cada uno tiene un propósito en esta vida. REGIÓN DEL MAULE
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