ANTOLOGÍA 2024

::160:: ANTOLOGÍA 2024 Al fin recuperaba su gruta póstuma y en adelante tendría las ofrendas que probablemente algunos peregrinos creyentes le instalarían. Manuel regresó tranquilo y reconfortado al hogar. Finalmente, la animita misteriosa gozaba del altar que tanto reclamaba. Por tres jornadas continuas el destino le impidió transitar ese espacio de la senda. En el cuarto día retornaba al hogar, después de saciar con agua las ansias de los maizales sedientos, cuando sus ojillos de hombre mayor nuevamente avizoraron el cuerpo inmaculado de la difunta Micaela. En sus manitos transparentes ofrendaba toda su belleza una rosa de color morado. Al acercarse, el hombre mayor experimentó cierto grado de temor, pero una voz suave y susurrante lo calmó. —No se asuste, tatita Manuel. Tranquilito, por favor; no pretendo hacerle daño. Solo quiero agradecerle la voluntad que tuvo para arreglar mi casita. Llévese esta rosa morada de regalo y plántela en algún lugar especial de su jardín. Con ella, nunca le faltarán flores en el hogar. Usted será bendito por el resto de sus días. Y así nomás fue. En el ranchito de Manuel nunca faltó una rosa para adornar y perfumar su existencia. Solo el día en que falleció, la mata de rosas abrió al mundo su última flor, la más bella y perfumada joya del jardín. Con ella fue sepultado el cuerpo de Manuel y le proporcionó fragancias hasta que el hombre desapareció completamente de la faz terrenal. REGIÓN DEL LIBERTADOR GENERAL BERNARDO O'HIGGINS

RkJQdWJsaXNoZXIy MjA1NTIy