HISTORIAS, MEMORIA RURAL Y FUTURO: a 50 años del Golpe de Estado

HISTORIAS, MEMORIA RURAL Y FUTURO: A 50 años del Golpe de Estado ~56~ La mañana del 11, el puerto amaneció asediado por militares y especialmente miembros de la Armada. Allí el golpe estaba consumado al amanecer. Tal como lo relata el informe de Archivos de la Memoria: “En Valparaíso los movimientos militares comenzaron la noche del 10 de septiembre y ya a las 6 am del martes 11 de septiembre, la ciudad vio interrumpido su funcionamiento normal. Esto tiene como antecedente la denuncia que habían hecho los marinos antigolpistas que advirtieron lo que venía en el país”84. Rápidamente, y a diferencia de otras regiones donde hubo vacilaciones por parte de los responsables de las instituciones armadas, en todas las localidades de la región, “el control fue tomado por la Armada y el Ejército. Instituciones que aparecen como principales responsables de las violaciones de los derechos humanos ocurridas en la región junto a carabineros en casos específicos de las localidades de Petorca y Catemu; según la Comisión Nacional de Verdad y Reconciliación en su informe de 1990”85. Así y de ese modo, “en la tarde del 11 de septiembre de 1973, tanques del Ejército ingresaron a los principales pueblos de las nueve comunas del Valle de Aconcagua, 84 Museo de la Memoria y los Derechos Humanos, Archivos de la Memoria. Investigación, catastro y recopilación de patrimonio intangible sobre los Derechos Humanos en la región de Valparaíso, 2020, pág. 11. 85 Id. 86 Heidi Tinsman, La tierra para el que la trabaja. Género, sexualidad y movimientos campesinos en la Reforma Agraria chilena, Lom 2017, pág. 301. ocupando sus plazas municipales. Las fuerzas armadas, por medio de un golpe de Estado que había comenzado al amanecer, habían tomado Santiago y estaban tomando el control del resto de Chile. En el momento en que los campesinos de San Felipe y Los Andes sintieron los golpes de los soldados en sus puertas, los militares ya habían tomado prisioneros a lo largo de todo el país, La Moneda ardía en llamas y Salvador Allende estaba muerto. Los militares que invadieron el Aconcagua se encontraron con calles desiertas y campos vacíos. No hubo resistencia posible. Contrario a los rumores ampliamente difundidos de que la UP había ‘armado a las masas’, en los allanamientos a las casas y sedes sindicales campesinas solo encontraron unas pocas pistolas de caza y un rifle de la guerra civil de 1891. La mayoría de las mujeres y hombres se había enterado del golpe por la radio y, temerosos, habían acatado el toque de queda impuesto por la Suprema Junta Militar. Unos pocos quemaron las listas con los nombres de los miembros de los sindicatos e intentaban esconder a dirigentes y activistas. La mayoría esperaba conmocionado86. Angélica Sáez, dueña de casa, simpatizante de la Democracia Cristiana durante el gobierno de Allende recuerda ese día “como una tragedia tremenda para toda la clase trabajadora chilena… cuando escuché el discurso [de

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