HISTORIAS, MEMORIA RURAL Y FUTURO: a 50 años del Golpe de Estado

HISTORIAS, MEMORIA RURAL Y FUTURO: A 50 años del Golpe de Estado ~55~ Como se sabe, la región actual se configuró a partir de las antiguas provincias de Valparaíso y Aconcagua, y del departamento de San Antonio que hasta entonces pertenecía a Santiago. Es la zona donde ocurrieron los hechos que preanunciaron el golpe de estado. En efecto, allí se localizó la denuncia realizada por un suboficial de la armada y marineros en que se ponía en evidencia el golpe que se estaba larvando en la institución. En un intento por detenerlo, un grupo de suboficiales lo dio a conocer a Carlos Altamirano, Miguel Enríquez y Oscar Guillermo Garretón, jefes respectivos del PS, el MIR y una de las facciones del MAPU82, lo que significó la tortura y detención de los marinos en Valparaíso. No se debe olvidar que el desafuero de los parlamentarios involucrados – Altamirano y Garretón– sería visto en el Congreso precisamente el día 11 de septiembre de 1973. Qué terrible y fascinante al mismo tiempo es la capacidad de la vieja clase dominante chilena para transformar su verdad en sentido común. Carlos Altamirano. Fuente: Museo de la Memoria. Arpillera “Tortura y crímenes en la Esmeralda” Es oportuno recordar, además, que bajo el pretexto de ejercicios militares de cooperación, la operación Unitas apoyó el golpe llegando días antes de lo previsto a Valparaíso. Estando en casa con sus ministros, ya el lunes 10 por la noche el presidente Allende comenzó a recibir noticias de movimientos inusuales de tropas en Valparaíso. Así lo relata Max Marambio en su texto autobiográfico ya citado, a propósito del golpe y su intento por comunicar al mandatario el sabotaje que preparaba Patria y Libertad al tren que transportaba cobre al puerto desde Rancagua83. 82 Mayores detalles de este episodio están contenidos en los textos Altamirano, de Patricia Politzer, editorial Melquíades, 1990, pp. 189-194, y Altamirano. Memorias críticas de Gabriel Salazar; Debate, 2010, pp. 367-372. 83 “Esa misma noche fui testigo del fino humor del presidente ante situaciones extremas: casi al final de nuestra conversación, llegó José Tohá, su ministro del Interior, para comunicarle que desde Valparaíso se movía hacia la capital una unidad de la Marina. Allende, con cierto fastidio, le contestó: ‘mire estoy cansado de los avisos de golpe de Estado, tengo un día largo mañana, me voy a tomar una pastilla y dormiré un poco. Cuando lleguen y rodeen la casa me despiertan para llamar a los nuestros y que rodeen a los rodeadores”, Max Marambio, Las armas de ayer, La Tercera, Debate, 2007, pág. 104.

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