HISTORIAS, MEMORIA RURAL Y FUTURO: a 50 años del Golpe de Estado

HISTORIAS, MEMORIA RURAL Y FUTURO: A 50 años del Golpe de Estado ~202~ certificación de las defunciones de sus esposos. El gesto desesperado brota de una dignidad que las sostuvo durante todas esas semanas, pero también de la necesidad: llevaban ya largo tiempo sin sustento para sus familias y el reconocimiento de la muerte de sus cónyuges podría abrirles la alternativa de una pensión. Ese mismo grupo de mujeres logró paliar el hambre de sus hijos gracias a un trabajador de un molino cercano que les regalaba la harinilla con afrecho que cada día barría del piso en su lugar de trabajo. El hecho es parte de una historia que vivieron miles de mujeres a la hora de enfrentar el duelo y la subsistencia301. Recuerda, además, que las mujeres “después sufrieron toda la represión… Al lado mío en la Fiscalía de Traiguén que estaba en un gimnasio, todas las mujeres que estaban ahí detenidas eran puras mapuches y con guagüitas, con un frío insoportable que, después de poco rato de sufrirlo, uno se empieza a acalambrar. Yo decía, si yo que era joven lo estoy padeciendo, qué más para una mamá que está con una guagua y un niño en brazos”302. Por su parte Olga Gutiérrez, presidenta de la Confederación Unidad Obrero Campesina destaca el rol de las mujeres en todo ese proceso: “Yo creo que eso se tiene que 301 Focus group con Alicia Muñoz (Anamuri), Olga Gutiérrez (UOC) y Patricia Molina (La Voz del Campo), Santiago, 17 de abril de 2023. 302 Id. 303 Id. 304 Heidi Tinsman, La tierra para el que la trabaja, op. cit., pág. 303. reconocer … llegaban los maridos, hinchados enteros, golpeados a las casas, torturados, pero igual no más apoyaron para levantar los sindicatos, a pesar de todo, empezaron a crear los departamentos femeninos, la secretaría femenina de cada Unión hasta los encuentros… Recuerde que el primer encuentro de la mujer rural fue en el ochenta y seis, entonces todo eso tiene un trabajo, todo un trabajo que pueden hablar muchos pero nuevamente las mujeres son invisibilizadas…”303. Heidi Tinsman en el texto La tierra para quien la trabaja, reflexiona sobre el día después en el campo, y más allá de la heroicidad de sus protagonistas relata los efectos de la política de la Junta Militar sobre el agro y entre ellos destaca el siguiente: “Aún más notable, las mujeres campesinas ingresaron de forma masiva a la fuerza laboral pagada. El brusco descenso del ingreso y la elevada dependencia del salario en dinero, combinado con la demanda temporal de la industria de la fruta, empujaron a las mujeres a desempeñarse en trabajos específicos de género: limpiar y pesar la fruta en plantas empaquetadoras, podar o cosechar en huertos y viñas. A comienzos de 1980, de 300.000 trabajadores temporeros de frutas, casi la mitad eran mujeres”304.

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