HISTORIAS, MEMORIA RURAL Y FUTURO: a 50 años del Golpe de Estado

HISTORIAS, MEMORIA RURAL Y FUTURO: A 50 años del Golpe de Estado ~198~ a los 9 años. “Era fea la forma de vivir… Al año siguiente que llegamos aquí teníamos que salir a trabajar… yo tenía nueve años y no existían las horas de trabajo. Si llegábamos después que aclarara al lugar que se daba la destiná, porque así se llamaba, si usted llegaba ya con el día claro, lo mandaban pa la casa. Al día siguiente tenía que llegar antes que aclarara pa que lo destinaran al lugar que iba a ir a trabajar… Yo nunca supe (cuánto era la paga), porque como éramos niños nosotros, nos anotaban los días que trabajábamos y salían en el sobre a pago del papá”290. Lo mismo recuerdan varios de los entrevistados y entrevistadas que señalan que a contar de una determinada edad, los niños eran retirados de la escuela y obligados a suplementar el trabajo del padre como aporte al patrón. Quielo Rivera, proveniente del valle del Choapa y hoy prosperó campesino frutícola recuerda así el campo chileno: “(En) el mundo pre Reforma Agraria, año cincuenta, la situación del campesinado era bastante miserable, casi a decir una semi esclavitud. Y bueno, obvio, el mundo rural campesino segunda clase, tercera clase, los dueños de la tierra eran amos y señores, ellos disponían de la vida del campesinado, de los hijos, de las hijas también… nosotros, los de mi generación, vivimos el inquilinaje en la infancia y vimos a nuestros padres ser tratados prácticamente como un elemento, un implemento más del fundo, no una persona; este sirve para esto, y su vida es esa y su hijo por consecuencia, tiene que hacer lo mismo… A los doce o trece años, ya el chico tenía que salir a trabajar y si el inquilino le decía al dueño del fundo, no po, yo quiero que mi hijo estudie, (le decía) no, para qué va a estudiar tu hijo, si tu hijo con que sepa esto básico, correr los pájaros de un sembradío, poner una agüita para regar unas plantas basta y sobra… En el inquilinaje por supuesto no había pago porque el dueño del fundo le entregaba un pedacito de tierra, un cuarto de hectárea donde tuvieran su rancho, porque la vivienda era rancho, miserable, sin ninguna condición y un pedacito para que plantara ahí unas cuantas hortalizas, unas papitas para la subsistencia y el fundo era de tal manera una empresa que producía, tenía una tienda, la pulpería, por algo se llama pulpería de pulpo, y tenía una panadería donde todos los días se le entregaba un pan al inquilino, la famosa galleta de kilo y esa era la ración, tenía que trabajar”291. Rosa Guzmán quien vivió su pequeña infancia en ese mundo rememora que “antes de la Reforma Agraria era campo, campo, campo, las viviendas campesinas eran muy precarias y la verdad es que la gente vivía muy pobremente, casi de una pobreza paupérrima porque ni siquiera tenían servicios básicos, nada, nada, ni siquiera casa, porque la gente de verdad ahí vivía como en chocitas”292. 290 Conversación con Simón Pérez Llanca, Placilla, 29 de octubre de 2022. 291 Conversación citada con Quielo Rivera. 292 Conversación citada con Rosa Guzmán.

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