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64 Recorriendo el bofedal, don Jorge Quelca se encuentra con don Cipriano Chura Silvestre, dueño de la estancia y pariente, con gran conocimiento sobre las plantas y frutas silvestres del bofedal. En lo siguiente, se escribe el diálogo que sostienen al encontrarse. Don Jorge Quelca: ¡Qué pasa, Cipriano! Don Cipriano Chura: ¡Hola po’, don Jorge! Don Jorge Quelca: ¿Cómo estamos? Don Cipriano Chura: Súper bien que te veo; del trabajo. Don Jorge Quelca: Bueno, venimos a almorzar. Ambos ríen. Don Jorge Quelca: Venimos a ver los bofedales. ¿Hay o no hay acá? Don Cipriano Chura: No hay. Hay, pero pasó el temporada ya po’. Don Jorge Quelca: ¿Ve? Todo tiene su tiempo, ¿no, Cipriano? Por eso estaba mostrando; ella quería ver qué frutos silvestres… Don Cipriano Chura: Antes… antes yo comía esa. Don Jorge Quelca: Sí po’, yo igual po’. Don Cipriano Chura: También como… lechuga y… seco, que es ese. Hay hok’o sik’e, el sik’e. Ese comía yo. Tuna: me como y saco el grano. Phusq’alla es esa tuna, esa verde. Te salta la espina. Tuna tiene igual espina [igual que el k’ole paco]. Don Cipriano empieza a buscar pacatuto entre los pastizales. Don Jorge Quelca: Eso estábamos buscando. Hok’o sik’e no hay po’. Don Cipriano Chura: Noo, no hay hok’o sik’e. Don Jorge Quelca: No hay, estábamos buscando, para comer, para probar al tiro. Ríen. Don Jorge Quelca: No es su tiempo po’... Pero hok’o sik’e te bota el este po’, tal como te dije antes, el amarillo. No del chillawa es del seco, del bofedal que no necesita tanta agua. Ya me olvidé del nombre ese. Todo tiene su nombre. Ese es el paco. Don Cipriano Chura: Ese es el paco. Comen bien los llamos. Don Jorge Quelca: Espina menos ese. Por eso lo sacamos con piedra [el k’ole paco]. Una piedra plana, listo. Hay unos cuantos, pero ya están secos estos; ya pasó el temporal. Están vacíos, más encima. Estos [en época de lluvia] están llenitos, así, jugositos. Llenitos, duritos, como maíz. Como arroz. Don Cipriano Chura: Hay 2 tipos de eso. Hay uno con espinas y otro sin. También da [fruto]. Uno es rojo y el otro verde. Pero es chiquito ese, y no da tanto. Este da más. Don Jorge y don Cipriano hablan sobre los peces del río. Entonces, don Jorge Quelca recuerda el techado de paja brava que don Cipriano hizo a su casa. Don Jorge Quelca: Cipriano, muestra, pa’ techar casa de paja brava, ¿no? Esa es tu obra. Don Cipriano Chura: No, el tiempo lluvia me lo llevó eso. Como remolino pasó. Como porte de

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