46 Don Jorge Quelca hace un repaso por las plantas silvestres que están en el bofedal. El recorrido se hizo en el mes de agosto, durante la época seca en el altiplano, razón por la cual la mayoría de las plantas estaban sin frutos. Para los nombres de las plantas presentadas por don Jorge Quelca, se definió utilizar una escritura (grafemario6 basado en la pronunciación del castellano) que respondiera lo más fielmente posible al sonido pronunciado y escuchado del nombre de la planta. Es decir, se optó por hacer la transliteración de las palabras en jaqi aru (traducido como: idioma humano) o aymara: utilizar del alfabeto latino la correspondencia del grafema para la escritura de los sonidos del castellano latinoamericano-neutral7 su equivalente al fonema aymara -a excepción de casos particulares como la <<t>>, la <<q>> o la <<k>> aspirada, característica que se indica con un apóstrofe luego de la letra (ej: k’, t’). En otros casos, como con la <<o>> aspirada, se antepone la <<h>> para que esta sea leída según la pronunciación inglesa. No obstante, también se hace referencia a los nombres utilizados en el manual de “Flora Altoandina en la frontera boliviano-chilena”, recientemente publicado por la Universidad de Tarapacá, y a los que se lograron encontrar en los diccionarios consultados. FRUTAS SILVESTRES Todo esto que depende del agua, de los canales, ríos y acequias, es bofedal. Pero dentro del bofedal hay diferentes plantas [y entonces se les llama según la planta que presenten]. Es que uno sufre po’... no tener almuerzo. Y por eso también conocí esas frutas silvestres: probando. Porque, por ejemplo, había días que para mí ya no había almuerzo, po’. De repente [mi abuelo] se ponía a tomar, y para la tarde no había nada. Y era chico, po’, como 6 años. Entonces, ahí he sufrido. Por eso. De ahí para allá no, cuando estaba mi abuelo estaba sano, tranquilo. No, mi abuelo, tal como te dije, era comerciante. Era el sagrado de él, no tenía que fallar su bodega de: 10 sacos de harina, 10 sacos de arroz, 10 sacos de azúcar. 6. El grafemario es un sistema de escritura que permite corresponder los fonemas (sonidos articulados que, en su conjunto, conforman las palabras) a los respectivos símbolos (por lo general, letras) que los representan. Debido a que es un neologismo acuñado por lingüistas pu mapuche y a que no se encontró un grafemario unificado aymara, se utilizará el diccionario del profesor Manuel Mamani como referencia del aymara hablado en este territorio que, se comprende, ha seguido una evolución lingüística diferente a la del aymara hablado en el territorio boliviano. Se hace hincapié en esta diferencia ya que la mayoría de los estudios locales usan la producción académica elaborada desde Bolivia como referente lo cual, a pesar de ser un acierto en varios aspectos, para el caso de la escritura de la lengua, no debiese seguir el mismo camino. 7. Se puntualiza esto debido a la gran diversidad de pronunciación del castellano, dependiendo de si es hablado en Europa o Latinoamérica y, luego, dentro de territorio de pueblos ancestrales cada localidad tiene sus particularidades que han sido transmitidas a la lengua oficial de los Estados-Naciones. Para el caso particular, se utiliza la pronunciación de los fonemas de lo que suele llamarse: castellano latino neutro (podría hacerse la correspondencia con el castellano formal de la zona centro de Chile, Lima, o Ciudad de México).
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