25 Si la mayor validación a la existencia y autonomía de un pueblo es su reconocimiento constitucional, este Estado-Nación sigue faltando el respeto a los pueblos de los cuales hizo uso de sus tierras. Ya instalado, inventó leyes para legalizar el robo. Hoy, las leyes que encarcelan a quienes continúan defendiendo a la tierra proliferan con excesivo frenesí. La escuela del mundo al revés, diría un escritor uruguayo. El Estado-Nación es una ficción erguida entre guerras y banderas. El Pueblo-Nación, en cambio, es ese inevitable: aquel que aparece en el Hito Tripartito. Sin preguntar, sin pedir permiso, sin presentarse. Simplemente aparece porque existe. Porque sigue siendo. Cada domingo, en los límites compartidos por los estados-naciones Chile, Perú y Bolivia, las fronteras se desdibujan. Se encuentran familiares y autoridades aymara como colliris o yatiris; se venden las cosechas de tierras y animales; se intercambia dinero; también se cruzan de un lado a otro palabras en aymara y, otras cuantas, en quechua. Y, a la final, tuvimos que ir con burros. Porque en esos tiempos el burro era como camioneta. Había que arrendar. Yo arrendaba en Putani. La mamá del Cipriano [estancia Japuma] arrendaba burros. Tenía burritos mansitos, para cargar fácil solo. Porque, claro, los burros que son chúcaros ya necesitan 2 personas: para agarrarle, para afirmarle, pa’ que cargues. Tenía que ser burro mansito, así, de tira. La apacheta La diferencia fundamental entre un hito fronterizo y la Apacheta es que esta última es un demarcador de camino, mientras el primero es un demarcador de frontera. La Apacheta es un lugar de acogida mientras que el hito, un lugar de separación. La Apacheta es el umbral para un nuevo camino, y el hito fronterizo es la puerta de un territorio extranjero. Cada piedra que ha permitido levantar la Apacheta expresa a cada caminante en su singularidad y universalidad en tanto habitante. Son también el vínculo con el caminante que vendrá: el pasado se funde con el futuro en un ritual de integración tanto temporal como espacial. Miranda (2009), p. 30
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