Patrimonio Alimentario Maule

212 PREPARACIONES DULCES Cuentan los habitantes de la localidad de Vilches en la comuna de San Clemente que los primeros españoles que llegaron a nuestro territorio, lo hicieron por el paso de esta localidad y que con ellos trajeron la receta de los helados de nieve, que fue pasando de generación en generación hasta nuestros días. Son pocos los heladeros que quedan en la zona, así nos lo relató Zoila Sepúlveda Amaro junto a su marido Vicente López: “Hubo muchos heladeros acá antiguos que aprendieron el oficio y que hacían mucho helado, pero se fueron terminando, por decir ya están quedando como los últimos mayores … él [Vicente López] y otro señor, que ahora está enfermito, que son los más antiguos que están quedando acá en Vilches de los verdaderos heladeros de nieve, los que vienen de familia de los heladeros”. La preparación de estos helados comienza con la búsqueda de la nieve en las faldas de la cordillera. Antiguamente se realizaba a caballo solo para la festividad del 1 de noviembre que se hacía en el cementerio de Vilches. Se debía extraer un bloque grande y macizo de nieve que era trasladado en carreta en dirección al lugar del festejo durante la madrugada del día de Todos los Santos para llegar al cementerio y montar la ramada en la cual se iba a comercializar el helado de nieve: “Con los caballos cargaban sus carretas y se venían hasta el cementerio en la noche, a veces a la 1, a las 2 de la mañana recién venían llegando con las cargas de nieve en las carretas y al otro día, a las 5 de la mañana tenías que estar allá empezando a trabajar porque antiguamente no se ponía un toldito ni nada de eso, se hacía una ramada de ramas, una ramada de ramas antiguas… Ponían un horcón y unas varas y tiraban ahí ramas arriba, esa era la protección que tenía, si te llovía, jodiai’” (Zoila Sepúlveda Amaro, Vilches Alto, San Clemente). Para preparar el helado de nieve es fundamental contar con una cuba de madera y en el fondo se agrega intercaladamente una capa de nieve y otra de sal gruesa, luego se introduce un cilindro metálico y en los espacios que quedan se sigue llenando con las mismas capas. Este proceso es el que permite que se congele el agua y la fruta para preparar el helado. En el cilindro metálico se agrega agua, azúcar y fruta —que en el caso de la familia López Sepúlveda es plátano y frutilla— y se comienza a dar vuelta a mano lentamente para que el helado tome su textura característica, que solo se logra después de estar aproximadamente una hora y media girando el bote. El helado se vende tradicionalmente en plato, del cual come perfectamente una familia de cuatro o cinco integrantes. Helado de nieve

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