EL MANDINGA :: Historias del diablo en la zona central de Chile

205 a la persona poseída, en caso de requerirlo. Hasta entonces, el concepto que el Dr. Uribe tenía de los exorcismos provenía de lo que había visto en el cine y la televisión, y que, por cierto, no tenía ninguna relación con lo que sucedía en la realidad: la persona poseída no giraba su cabeza en 360°, no levitaba y tampoco vomitaba cantidades ingentes de algún líquido verdoso. Sin embargo, luego de haber participado en un total de tres exorcismos en Roma, el Dr. Uribe afirma que una persona poseída pierde su esencia y que ninguno de los pacientes que había tratado alguna vez tenía ese poder de convencimiento y manipulación, y una mirada tan desprovista de humanidad y tan cargada de maldad. Luego de profundos estudios, el Dr. Uribe describe el proceso de posesión como si se tratara de la inoculación de un virus: primero, ocurre la infestación, en que el demonio comienza a acechar a su potencial víctima. Posteriormente, pasa a la posesión en sí misma, en que el Maligno ocupa el cuerpo de la persona afectada, pero sin poder poseer su alma. Y que todos los casos cumplen con un denominador común: las personas, antes de ser afectadas, experimentan algún tipo de crisis existencial, se encuentran solas, no son felices ni cuentan con una red de apoyo que les pueda brindar cariño y contención. Continuando con la metáfora del virus, la posesión afectaría a personas que tienen su sistema inmune deprimido. Por eso, el Dr. Uribe afirma que Satanás es un cobarde que siempre patea a las personas que ya están en el suelo. El Dr. Uribe atiende este tipo de casos en su consulta particular los que, por cierto, no son demasiado frecuentes. De hecho, desde que comenzó a estudiar demonología solo ha atendido dos casos de pacientes que han presentado este tipo de síntomas y comportamientos. El primer caso que atendió fue a fines de 2017. Se trataba de una mujer joven, que abusaba del consumo de drogas y alcohol, y que aseguraba escuchar voces. Desde el punto de vista de la psiquiatría, lo primero que se debe descartar en estos casos son las causas metabólicas, por lo tanto, le solicitó una serie de exámenes, que confirmaron un embarazo de 6 a 7 semanas, del que la paciente no tenía conocimiento. En consultas posteriores, la joven manifestó que las voces que escuchaba comenzaron a agredirla físicamente y, como prueba de ello, mostró su espalda surcada por largos y profundos arañazos. En la siguiente consulta, la paciente señaló que algo terrible había ocurrido: cuando iba bajando la escalera, fijó la vista en un crucifijo que estaba colgado en la pared y pensó en Dios, y en las ganas de acercarse a Él y volver a estar bajo su protección. En ese momento, sintió que alguien la empujaba, cayendo escaleras abajo, accidente que le provocó un aborto CON EL DIABLO EN EL CUERPO

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