EL MANDINGA :: Historias del diablo en la zona central de Chile

161 POBRE DIABLO Así que se le ocurrió que, para el tercer viaje, llenaría el capacho, pero en vez de bajar al poblado, recorrería algunos metros, esperaría y regresaría al pique para ver cómo lo hacía este minero desconocido para extraer tanto trabajando en solitario. Así, con la alforja cargada, se despidió, recorrió un tramo del camino y al rato regresó a la faena, para observar al forastero trabajar. Al ingresar al pique no pudo dar crédito a lo que sus ojos veían: en vez del minero desconocido, había un enorme toro que movía su cabeza utilizando sus afilados cachos como taladros para perforar la roca. Ahí, el minero confirmó sus sospechas, el desconocido no era otro que el diablo, así que abandonó corriendo la faena para nunca más volver, porque con ese tipo de socio no quería tener trato alguno. Por último, para refrendar que el diablo es una figura omnipresente en el territorio, don Lalo recuerda que hasta el día de hoy se comenta que el bisabuelo de la familia Prado Monzón hizo un pacto con Lucifer, vendiendo su alma a cambio de riquezas. Testimonios de esa opulencia Testimonio de la opulencia de la familia Prado Monzón es la casa colonial que aún deslumbra en la calle principal de Chincolco.

RkJQdWJsaXNoZXIy MjA1NTIy