EL MANDINGA :: Historias del diablo en la zona central de Chile

135 6. Los Andes: Los Columpios del Diablo En los alrededores de Los Andes hay muchos lugares que en su toponimia incluyen al diablo. Entre ellos, Carlos Tapia Canelo elabora un listado que incluye La Muela del Diablo, en Río Blanco; los Columpios del Diablo, en San Esteban; la Carreta del Diablo, en San Vicente; el Callejón del Diablo, en Rinconada, entre otros lugares donde el Cola de Flecha parece haber dejado su impronta. Los Columpios del Diablo son dos montes muy conocidos en la comuna de San Esteban, cuyas cimas permanecen nevadas durante todo el año y se encuentran en medio de una peligrosa ruta que permite atravesar la cordillera de los Andes, mucho más corta que otras que se conocen, pero que son escasos los valientes que se atreven a recorrerla. De acuerdo con el autor de “Los Andes: folclor y terruño”, el diablo habita en ese territorio y no permite la presencia de intrusos en sus dominios. Sentado en un columpio que conforman ambas cimas, vigila con celo el paso cordillerano para que ningún arriero se atreva a irrumpir en su propiedad. Así, cuando se desata la tormenta, los relámpagos dejan ver la silueta del diablo mientras se balancea y, entre un trueno y otro, se pueden escuchar sus escalofriantes carcajadas que ahuyentan al más audaz de los aventureros. Los pocos osados que se han atrevido a internarse por esos parajes, desafiando las advertencias de los más viejos, son presa fácil para los malignos espíritus que los habitan, que pertenecen a arrieros que se atrevieron a desafiar a Satanás y que fallecieron a causa de su audacia. DONDE EL DIABLO PERDIÓ EL PONCHO

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