109 En el mismo libro, Plath refiere en Alhué la leyenda de la mina del diablo, consistente en la historia de dos amigos que descubren una mina y, llevados al fondo por un misterioso arte, son deslumbrados con la riqueza que ofrecían sus doradas vetas. Ante la abundancia del fabuloso mineral, los afortunados hombres comienzan a llenar sus bolsillos de oro, pero mientras estaban dedicados a ese afán, apareció el Cola de Flecha, dejando una densa estela de azufrosa pestilencia que dejó a los improvisados mineros sin sentido. Al despertar, encontraron una soga que colgaba desde la bocamina, probaron su resistencia y treparon presurosos hasta la superficie. Atemorizados, los mineros no demoraron en dar testimonio de esta terrorífica experiencia y del personaje que se habían encontrado bajo tierra. Su relato ayudó a bajar las pasiones de todos los mineros que buscaban fortuna y, de paso, le puso freno a la vida disipada a la que estaban entregados los habitantes de la Villa de San Gerónimo de la Sierra de Alhué. En marzo es posible ver como las parras que se encuentran en las afueras de Alhué se vuelven rojas, casi como si estuvieran ardiendo. DONDE EL DIABLO PERDIÓ EL PONCHO
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