propuesta_noviembre_13

65 Para que las aguas no se estanquen ni dejen de moverse, es preciso que esta, después de derretirse y caer desde Los Andes hasta el mar, vuelva a evaporarse para regar los bofedales donde pastarán llamos y alpacas. Es decir: los saberes ancestrales de los pueblos, siendo parte de un acervo cultural que nos provee la naturaleza, en tanto deviene de la co-existencia o existencia orgánica entre los seres (humanos, animales, cerros, vertientes…), nunca pueden dejar de moverse. Es vital que vuelva de donde emana: de las comunidades hacia las comunidades.

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