Antología 1987-2016 9 Presentación Hay una enorme veta lírica en el mundo popular, de la que se pierde el rastro lejos, en los tiempos de la dominación española y en el tránsito a la república. Sus exponentes, hombres y mujeres del pueblo, con raíces primeras en el mundo rural, iban más allá de la pura descripción del campo como metáfora del paraíso prometido. La Lira Popular, el volante con rimas poéticas que dejó huella desde el siglo XIX, vehículo de multitud de cantores y cantoras populares, amplificaba el reclamo de la gente más pobre, los abusos de los poderosos y la expectativa de redención de quien “pelaba el ajo” día a día, intentando sacar a su familia o a su comunidad de la miseria en un esfuerzo mil veces dinamitado por los escollos de una sociedad carente de puertas. En los ’70, la poesía popular irrumpió de la mano de las esperanzas de cambio que trajeron los gobiernos de Frei y Allende y, durante la dictadura, tomó la bandera de la denuncia y del reconocimiento a quienes contribuyeron a la causa de los pobres. Nelson Alvarez, El Canela, pertenece a esa tradición, la de puetas militantes de causas populares y campesinas. Mapucista como el Hueñe de O’Higgins y Griselda Nuñez de Batuco (la Batucana), hizo parte de la legión de valientes que, en dictadura, se conectaron con lo campesino en peñas, sindicatos, redes de ONGs comprometidas en la recuperación de la democracia. El verso de El Canela es aquel del pueblo encarnado en peñas, alegrías, tradiciones y esperanza, un caudal de expresión que no se pierde. Nelson ha sido prolífico al máximo, en un itinerario que va desde la historia cantada de tomas emblemáticas como la Agüita de la Perdiz junto al Campus de la Universidad de Concepción, pasando por el repaso de la lucha social en su original historia de Chile en versos, hasta alcanzar con su humor capítulos y rostros de nuestra historia reciente, temas que siempre ha compartido con otros verdes y rojos, desde el huachaca Dióscoro Rojas a su red de amigos desplegada desde Puente Alto a Chiloé y más allá. Mi reconocimiento a la obra de El Canela; que el vigor de sus versos siga presente en el canto desgarrado y comprometido de puetas populares del campo y la ciudad. Esteban Valenzuela van Treek Ministro de Agricultura
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