342 Decimas para una nación Sintió que la poesía era su ruta, su mar, era su vida y su andar era motor de partida. Estaba tan encendida con esa nueva aritmética, con la rima, con la métrica descubriendo otra belleza que decide con simpleza crear una nueva estética. Allá llegó la Clarisa, rodeada de sus cachorros, como pidiendo socorro o una oración en la misa. Así la Viola hizo triza al proyecto de estudiar y comprendió que el cantar tenía que ser sustento, la comida, el alimento que le ayude a caminar. Entonces salió del lío con un accionar completo, primero ella hizo un dueto y luego fabricó un trío. Cantando para el gentío nunca vivir fue una ganga, iban tirando la manga entre cuecas y tonadas, juntando la billetada pa' saborear la malanga. Primero en El Popular, allá en el barrio Estación, entonaban la canción con energía sin par. Era como un lloviznar que viaja con viento sur; se escuchaba hasta Estambul el estilo de los Parra con voz, charango y guitarra allá por el Tordo Azul. Nunca renunció a su sello, signo de su rebeldía ni a su "campesinería" porque lo encontraba bello. Fue famosa por aquello, se mortificó en verdad desde el campo a la ciudad, ella fue la embajadora, la más grande difusora de Chile y su identidad. Era el sello campesino que imprimía la Violeta sin dar ninguna receta anduvo por los caminos. Entregó su dulce trino ponderado de primera, a su estilo, a su manera aún se escucha el sonsonete desde Gardel a Negrete en nuestra América entera. Haciendo comparaciones por la noche y por el día, lo que en el campo ocurría escuchando estas canciones. Eran otras las pasiones era distinto el sermón, era la voz del patrón que adorna el canto con vino olvidando el inquilino que es la causa y la razón. La vida no es jugarreta, esa es toda la cuestión, yo lo aprendí en el fogón cuando me daban la fleta. Hay que aprender la receta que no te falle el tornillo el hombre honesto y sencillo evita todas las roscas. ¿Cuántos pares son tres moscas? ¡Que me conteste el más pillo!
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