338 Decimas para una nación Enseñó como los sabios don Nicanor y muy recio, van a dejar de ser necios los muchachos sin agravio. Confesaban por sus labios: "Ahora podré comprender como aprendí yo a leer; sé de artes, sé de ciencias, distingo las apariencias del futuro y del ayer." Lo echó González Videla, se le complica su vida, volviéndose cuesta arriba por no tener ya su escuela. Esto le deja una estela de sinsabor y tristeza; no le cabe en la cabeza que ya no podrá enseñar, y se empieza a desdeñar con olvidos y pobreza. Respirando el aire puro, con mil dolores a cargo, y pese a ese llanto amargo marchó con pasos seguros. En su transitar muy duro, el camino le hacía mella mirando hacia las estrellas enfrentaba su destino igual que los peregrinos, iba dejando su huella. Al centro de su cultura hay un mar de tradiciones, entre tonada y canciones, ella creció limpia y pura. Está la geomensura de la raíz campesina, de la herbaria medicina, de la belleza sin fin, es el natural jardín de danzas, cantos y rimas. Con su oído muy atento exploraba en la canción, junto con la entonación atesoraba talento. Pasodobles al momento oía con disciplina las tonadas argentinas, las que valen más que el oro, sus estrofas en un coro entonaba en las cantinas. Viola vivió sin chistar rescatando tradiciones rancheras, lindas canciones, ella se iba a inspirar en la Lira Popular, que se vende sin permiso. Trajo infierno y paraíso, cantado por sus gestores, versos de risa y dolores de mapuches y mestizos.
RkJQdWJsaXNoZXIy MjA1NTIy