UN RECORRIDO POR LA COMUNIDAD DE SAN JOSÉ DE PEÑUELAS Y EL SINDICATO DE TRABAJADORES INDEPENDIENTES AGRÍCOLAS “EL LIBERTADOR” DE PEÑUELAS, COMUNA DE PLACILLA 11 A pesar de las barreras y de los vetos a la sindicalización, los trabajadores campesinos generaron esbozos de organización en una lucha por romper con la dominación terrateniente (Cruz y Sáez, 1985). Estos tuvieron lugar entre las décadas de 1920 y 1950, destacando la vinculación de los campesinos con la Federación Obrera de Chile (FOCH), la creación de la Unión Provincial de Sindicatos Agrícolas de Santiago (1932), la Liga Nacional de los Campesinos Pobres (1935), la Federación Campesina (1939), entre otras. Sin embargo, aunque en 1924 se había promulgado la ley N° 4.057 sobre organización sindical, la adscripción de los trabajadores agrícolas fue altamente cuestionada por diversas sociedades de terratenientes a lo largo del país, haciendo que en 1939 se suspendieran todas las tramitaciones de sindicatos agrícolas a través de la Orden Ministerial N°34 (Memoria Chilena, Primeras Organizaciones Campesinas). De esta forma, la organización campesina fue nuevamente ensombrecida, volviendo a rearticularse recién en la década de 1960 con los comienzos de la Reforma Agraria, proyecto que terminó finalmente con la institución hacendal en Chile. En este período apareció la Unión de Campesinos Cristianos, la Federación Nacional Campesina e Indígena y la Asociación Nacional de Organizaciones Campesinas (Memoria Chilena, Primeras Organizaciones Campesinas). Aun así, no es hasta 1967 que se promulga la Ley N°16.625 de Sindicalización Campesina, consolidando definitivamente a los trabajadores agrícolas como actores sociales y políticos, y aumentando significativamente el número de sindicatos formados por campesinos (Memoria Chilena, Sindicatos Campesinos). La promulgación de la Ley 16.625 junto con la puesta en marcha de la Reforma Agraria significó una promoción y mejora en los derechos laborales de los trabajadores de los campos chilenos (Memoria Chilena, Ley de sindicalización campesina), permitiendo libertad de asociación y dando espacio para hacer visibles sus demandas (Cruz y Sáez, 1985).
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