::44:: ANTOLOGÍA 2025 CHILE, UNA MADRE Y SUS CINCO HIJOS Fiorella Vitali Orquera Tercer lugar regional Antofagasta 12 años Había una vez, una madre de nombre Chile que tenía cinco hijos: Fütawamida que era muy frío, Atacama, era muy seco y árido, Wallmapu era templada y moderada, Pikunche y Lafken que eran templadas y mediterráneas. Los hermanos vivían con su madre en un lugar humilde, hecho con materiales encontrados en sus viajes anteriores. Tenían que buscar sus alimentos, pero a veces hallaban más que solo alimento. Un día como todos, fueron a buscar comida y se despidieron de su amada madre con un abrazo bien apretado. Ella se despidió con una gran sonrisa al ver que sus hijos se alejaban. Los niños, pasaron horas sin encontrar nada, todos estaban cansados y querían parar un poco. Uno de ellos, Atacama, era muy extremista y le encantaba las aventuras, y junto con su hermano Fütawamida, que lo apoyaba, decidieron seguir. Después de un rato, Atacama y Fütawamida llegaron corriendo, gritando “¡Hermanos míos, hemos encontrado un hermoso lugar para vivir!”. Todos fueron a ver tal increíble lugar, quedaron asombrados y no tardaron en pelearse para ver quién se quedaría con el territorio. Pikunche y Lafken decidieron parar con la pelea y repartirse el lugar, pero ¿y mamá? Los estaba esperando en su humilde hogar, así que WallMapu fue a buscarla. Cuando Chile y WallMapu llegaron al nuevo sitio, no tardaron en repartirse el lugar, algunos querían el mismo espacio y como buenos hermanos se comenzaron a pelear. Chile solo se reía y les dijo: “Fütawamida, hijo mío, este será tu territorio, está lleno de cordilleras, además es frío al igual que tú. Atacama, hijo mío, tú te quedarás aquí, pues es un desierto, muy árido y caluroso. WallMapu, hija mía, tu estarás aquí, tiene un clima húmedo y es un poco frío. Pikunche, hija mía, es templado, frío y algo caluroso, este lugar te representa y Lafken, hija mía, este lugar es desde desértico a templado y oceánico, tal y como tú”. Todos los hijos, felices de tener un lindo lugar que los representara dijeron: “oye, madre, tú no tienes un paisaje, ¿qué harás? Si quieres te podemos repartir un lugar de cada uno”. A lo que ella respondió: “Hijos míos, me siento agradecida con esto, si ustedes me quieren ofrecer ese regalo lo aceptaré y lo agradeceré por siempre”. Los hermanos llamaron a ese territorio con el nombre de su madre, y los paisajes con el nombre de cada uno, y así vivieron felices y en armonía. REGIÓN DE ANTOFAGASTA
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