::232:: ANTOLOGÍA 2025 No hablaba mucho mientras cocinaba. Pero los milcaos hablaban por él. Y yo entendía: que venía de una isla que el barro era blando que el humo era sabio que en su tierra no se necesitaban palabras solo fuego, papa y espera. Hoy ya no está. Pero si huelo milcaos, cierro los ojos. Y lo veo. Apretando las papas murmurando bajo haciendo que lo más simple sepa a origen. Mi padre no decía “pan”. Decía “milcao”. Y yo aún no aprendo a decir adiós. PREMIOS NACIONALES
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