::209:: HISTORIAS CAMPESINAS TRAUCO, EL VIEJO OVEJERO María Francisca Possel González Primer lugar regional Porvenir 37 años Trauco llegó de muy chiquito a la estancia. De madre kelpi, y padre barbucho18, se vino a Tierra del Fuego dentro de un morral. Aún no tenía idea de ovejas, ni de frío, ni de nieve. Las primeras noches, congelado y muerto de miedo, se escondía en los galpones escuchando aullar al viento. Algunas noches gimoteaba a la luz de la luna, extrañando a su madre y hermanos. Poco a poco fue conociendo las labores del campo, recorriendo la estancia de punta a punta, reconociendo rostros y movimientos de los habitantes de ese lugar. Soñaba con el día en que lo dejaran acercarse a esos inmensos animales lanudos. Seguía a los demás perros con la mirada, intentando grabar en su mente sus movimientos, sus ladridos, sus labores. Tenía cuidado de mantenerse lejos de los pastores viejos, que muy orgullosos se burlaban de su corta edad y lo asustaban correteándolo a mordiscos cuando los hombres no los estaban viendo. A los pocos meses de su llegada lo dejaron por fin acercarse al piño. “¡A trabajar!”, lo azuzó un hombre esa mañana. Trauco corrió tras él entusiasmado. Se dio cuenta de que el viejo era importante en el lugar, había observado como daba órdenes y guiaba a los demás hombres de la estancia. Con un puro silbido los perros callaban a su paso, y hasta el balido de las ovejas se hacía más tenue. A diario el viejo le enseñaba trucos y nuevas formas de guiar miles de ovejas a la vez. De porte gallardo y largo pelaje, Trauco se hizo notar en la pampa. Aprendía rápido, era ágil y fuerte. Pronto se convirtió en el regalón del viejo estanciero. Ya no solo ayudaba a trasladar a las ovejas, ahora cumplía otras labores transportando víveres, gauchos y otros animales de la estancia. En largas travesías pudo acompañar al viejo, idas y vueltas de Timaukel a Pampa Guanaco. En sus tiempos libres Trauco volvía a su lugar en la estancia. Recorría el lugar con ojos vigilantes, pero de tanto en tanto se divertía como cuando era un cachorro… Arreaba nubes, correteaba guanacos, espantaba zorros. Así pasó el tiempo de Trauco en la pampa, fiel perro ovejero que hizo cuantas labores le encomendaron, siempre cumpliendo, siempre orgulloso. Los demás animales le respetaban. Fue compañero del viejo estanciero por mucho tiempo, estaban acostumbrados el uno al otro, a sus mañas, sus olores, su forma de trabajar. Años han pasado y Trauco ya está viejito y sin dientes, camina pegado a las botas del viejo. REGIÓN DE MAGALLANES Y LA ANTÁRTICA CHILENA 18 Kelpi y barbucho: términos usados en la Patagonia para referirse a tipos de perros de trabajo mestizos, criollos, muy resistentes al frío y al trabajo con ovejas, comunes en estancias ovejeras (nota de la edición).
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