::202:: ANTOLOGÍA 2025 A pesar de tus heridas graves, de tus ojos llenos de lágrimas, de tu cuerpo empapado de barro, persistían esas ganas que tenías, “el sueño de una escuela nueva”. Nos hablaste a quienes estábamos a tu lado: “Hay que terminar lo que empezamos”. Esas manos tibias tocaron las mías y fue la última vez que pude sentir un pedacito de tu cuerpo junto al mío. Seguimos la faena, terminamos tu sueño, pero jamás lograste recorrer las aulas nuevas. Aunque no estés físicamente en este nuevo establecimiento, siempre te siento. Eres parte de sus aulas. Eres ejemplo de lucha, de valentía y sobre todo de amor al prójimo. Tu muerte queda registrada en cada corazón de los que te conocimos. Se me hincha el pecho cada mañana cuando ingreso a la escuela de “tus sueños” y veo tu nombre a la entrada con grandes letras: “Alumno Marcelo Huenteo Solís”. Una escuela que por muchos años se mantuvo entre troncos hoy es una escuela que se mantiene con cimientos firmes, al igual que los recuerdos y su historia. Este relato está marcado y firmado con sangre williche, sangre que fue derramada en el espacio donde hoy muchos estudiantes corren, juegan y sobre todo tienen un recinto lleno de historia. La herida esta cicatrizada. Mirando la marca de ella las emociones surgen desde lo más profundo del corazón y con ellas brotan lágrimas que se escapan de mis ojos, imaginando que desde donde estés seguirás cuidando tu anhelado sueño. “Tu escuela nueva”. Siempre vivirás en mi historia, mientras te recuerde estarás presente en cada hazaña que compartimos juntos. REGIÓN DE LOS LAGOS
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