::17:: ME LO CONTARON MIS ABUELITOS PREMIOS NACIONALES DEL CORAZÓN A LA MESA Arturo Silva Muñoz Primer lugar nacional Primer lugar regional Región del Maule Hualañé 14 años En un rincón escondido del secano maulino, encontramos a Los Sauces de Hualañé, un lugar donde los cerros se tiñen de dorado al atardecer y el viento huele a boldo, quillay, eucaliptus y romero. Ahí vivía mi abuelita Guillermina: una mujer de manos curtidas por la harina y la leña, de voz suave y amable como la lana de oveja, una tremenda mujer llena de amor y dulzura. Esa era ella y así la recuerdo. Con el delantal enpolvao, con las manos con masa, el pelo tomado y una sonrisa tan viva como ninguna. Todos decían que su cocina era la mejor, que ahí pasaban cosas mágicas e inigualables, que, si uno entraba con pena, salía muerto de la risa, y si llegabas enojao, con un buen caldo se te quitaba la maña1. Si entrabas con hambre, bueno, ahí conocías el cielo. Cuando el sol caía redondo como tortilla en el horizonte, doña Guillermina empezaba a calentar la cocina y a preparar sus delicias. “Vengan pa’ acá”, decía. “No se queden en la puerta como si me fueran a robar la receta”, gritaba. “Siéntense, que la mesa está caliente y el brasero tiene ganas de contar cosas dulces y deliciosas”, refunfuñaba. Ahí, en su cocina, en su tesoro, nos preparaba cosas maravillosas como empanadas y pan amasado, pero lo más rico, lo más delicioso, lo más cerca al corazón del campo que nos gustaba comer y a ella le gustaba preparar, eran sus deliciosas “guañaquitas”2. —Hoy les traigo guañaquitas dulces, pero no cualquier dulzura de feria —decía—. Estas son de las que despiertan recuerdos, alegran penas y hacen llorar al más macho con solo el olor, ¡a ya yai!3, qué cosa más rica —nos comentaba. Ahí nos contaba cómo se hacían y aunque lo repitiera todos los días, todos los días la escuchábamos con el mismo afán y devoción. Y doña Guillermina hablaba: —Lo que van a necesitar será harina tostada, de esa que parece tierra noble y hecha por el mejor molinero, don Yayo. Un poco de grasa o mantequilla derretida, pa’ que no se sequen, que me la trae el Tito. Y aquí viene la magia, chancaca derretida, que burbujea como caldero de bruja buena, ¡éjale!4 , con un poquito de canela, para el perfume con olor a antiguo, y cascarita de naranja rallada para que cada bocado tenga gusto a amor, sol y sueños cumplidos. 1 Maña: se utiliza para describir vicios, malas costumbres, trucos o artimañas (nota de la edición). 2 Guañaquitas: especie de dulce chileno, parecido a un alfajor (nota del autor). 3 A ya yai: expresión de asombro (nota del autor). 4 Éjale: expresión que denota sorpresa, asombro (nota del autor).
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