ANTOLOGIA 2025

::100:: ANTOLOGÍA 2025 REGIÓN DE MAGALLANES Y LA ANTÁRTICA CHILENA DÍA DE PESCA Sebka Almuna Alderete Primer lugar regional Punta Arenas 13 años Acababa de mudarme a Chiloé junto a mi padre para estar más cerca de la familia. La mayoría, si no es que todos los hombres de mi familia, eran pescadores, pero en cambio, yo nunca tuve la oportunidad de aprender ni tampoco me interesaba mucho, pues no era una actividad que pudiera realizar estando en la ciudad. Al momento que mis tíos se enteraron de esto, decidieron que junto a mi papá me llevarían a un día de pesca, a pesar de que yo había escuchado hablar a algunos primos sobre la escasez de peces en esta temporada. Se suponía que ese día era hoy, viernes, pero mi padre y tíos no aparecieron hasta las 16:27 horas. Se disculparon y me dijeron que no vinieron antes porque se quedaron el mayor tiempo posible desde la madrugada intentando pescar en otro lugar. Y aun así después de todas esas señales de que no llegaríamos a nada, insistieron en comenzar con nuestro “día de pesca”. Poco después de iniciar y adentrarnos más en el agua, mis dos tíos y mi padre no tardaron mucho en quedarse dormidos. Sabía que estaban cansados así que no los molesté, y con lo poco que sabía sobre pescar decidí intentarlo, pero como era de esperar fracasé y no logré sacar nada. Intenté unas veces más, pero obtuve el mismo resultado, hasta que el sol empezó a esconderse y solo me quedó de opción, observar el hermoso atardecer. Mientras observaba el paisaje creí haber visto la silueta de una mujer ¿bailando? Acerqué un poco la lancha y de esta forma confirmé mis sospechas. Era una extraña mujer de cabello largo, rubio y lleno de algas que realizaba un estilo de danza mientras miraba hacia el mar. Esto me había puesto algo incomodo, así que decidí alejar la lancha y despertar a mi padre y tíos. Cuando notaron que se habían quedado dormidos se avergonzaron, pero cuando apenas me dieron la oportunidad de hablar les dije lo que había visto y cómo me hacía recordar a una leyenda que ellos mismos me habían contado, la de la Pincoya. Al instante comenzaron a reírse y dijeron que solamente son historias que la gente de aquí seguramente había inventado para los niños pequeños, que lo que vi probablemente fue una loca o parte de mi imaginación al estar tan cansado de esperar todo el día. Yo sabía lo que había visto, pero aun así decidí darles la razón y quedamos de acuerdo en devolvernos e ir a casa a descansar. A la mañana siguiente me desperté más temprano de lo normal por ruidos en la cocina y las voces de algunos de mis familiares. Al parecer, mi tío había ido a pescar a regañadientes durante la madrugada como de costumbre, y sorprendentemente le había ido tan bien que volvió mucho antes a casa junto a todo lo que había logrado pescar. Esto dejo impactada a mi familia, ya que llevaban un buen tiempo sin tener tanta suerte como había sucedido aquella vez. Mientras algunos familiares hablaban de lo que pasó, me acerqué a mi tío y le recordé lo que había visto ayer con respecto a aquella mujer. El solamente me dijo: —Al parecer, no estabas tan equivocado como creí.

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