::69:: ME LO CONTARON MIS ABUELITOS REGIÓN DEL BIOBÍO El puma que se bebió mi vino Jhasper Sánchez Vargas Primer lugar regional Santa Bárbara 11 años Una vez mi abuelo me contó sobre un hombre que vivía en los cerros más altos de Loncopangue, junto a su familia y que de apodo lo llamaban Mingo Chingue. Él se dedicaba al cultivo de la tierra y a la crianza de vacas. Un día, decidió ir al pueblo a comprar algunas provisiones para su familia, en su fiel caballo, amigo y confidente de muchas aventuras. Llevaba un rico cocaví31 que le había preparado su mujer para el viaje, unos panes amasados con carne y un cuero de chivo lleno de vino, en caso de que le diera sed. Este viaje lo hacía cada cierto tiempo o cada vez que surgía una necesidad mayor ya que su casa quedaba alejada del pueblo, pero aun así era algo que disfrutaba hacer porque le servía para pensar y además compraba todas las cosas que les hacían falta. En el transcurso del camino, atravesando por un espeso bosque, iba cantando algunas rancheras para hacer el viaje más corto, cuando de pronto sintió una presencia en su espalda y su caballo empezó a relinchar. Se volvió inmediatamente a ver qué era lo que pasaba, pero grande fue su sorpresa cuando se dio cuenta que era el puma que llevaba en anca. Se asustó mucho y gritó con tanta fuerza que el puma saltó al barranco y él echó a correr en su caballo. Cuando notó que su compañero ya no podía más, se detuvo a descansar y analizar lo que le había ocurrido. Continuó con su viaje, pero fue tanto el susto que olvidó por completo el cocaví enviado por su mujer. Hizo todo lo más rápido posible para volver a casa antes de que se le hiciera de noche, porque aún no podía borrar la imagen de lo sucedido. De camino a casa, estaba oscureciendo cuando de pronto vio un bulto en el camino. Su caballo empezó a bufar y él lo instaba a seguir caminando para poder averiguar qué pasaba. No podía creer que era el puma, que andaba de lado a lado en el camino. Él no entendía qué era lo que pasaba, en ningún momento lo quiso atacar. Fue ahí cuando de puro miedo quiso tomar un trago de vino para armarse de valor y poder pasar por su lado, pero se dio cuenta de 31 Cocaví: provisión de víveres que se llevan en un viaje a caballo (nota de la edición).
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