ANTOLOGÍA 2024

::68:: ANTOLOGÍA 2024 El padre le dio una sonrisa orgullosa. Pasaron los años, el pequeño hizo su familia, dos lindos polluelos que criaron muy bien. Un día normal para su pequeña familia, empezó a ver a su pareja triste, deteriorada, y enferma. Supo que era la hora de disfrutar como su padre le había dicho: —Vamos, hermosa mía, es hora de que empecemos a disfrutar. —Claro, ya es la hora de hacerlo. Los dos sabían qué les esperaba, ese día fue uno de los mejores para los dos, fueron a todos los lugares que apreciaban, que iban cuando eran jóvenes, a un río cristalino hermoso con piedras de mil colores, a una araucaria cercana a ver a todo a su alrededor, recordaron sus días de oro cuando eran felices y libres, aunque aún lo eran, siempre lo habían sido. Cayó la noche, cayó la hora de la dolorosa despedida entre esos dos seres aún totalmente enamorados del otro. Todo estaba en silencio, un silencio que dolía. —Mi preciosa. Mi hermosa y bella reina, gracias por hacerme feliz todos estos años, gracias por cada hermoso momento que pasamos juntos, por darme a nuestros polluelos, por soportarme tantos años, debió ser duro hacerlo. —No agradezcas por eso, todo lo que hice fue por amor, y no me arrepiento de nada, todos los momentos que pasamos, siempre los atesoraré en los más profundo de mi corazón, y aunque ya no esté contigo, nuestro amor seguirá viviendo, aunque ya no estemos en este plano, siempre vivirá, estoy segura de eso —dijo ella luego de soltar una suave y dolorosa risita. Pequeñas lágrimas salían de los ojos de ambos, juntaron sus cabezas, ella limpió las lágrimas de su amado y dejó un suave beso en su cabeza como último acto de amor. Luego se echó al vuelo esperando su destino, ese que jamás cambiaría. Su amado quedó triste, pero sabiendo que su amor aún estaría vivo. Siempre que cuento esta historia me dan ganas de llorar, esta es la versión que me contaron a mí, por eso los carpinteros casi nunca se ven con su pareja. Cuando ellos se ven, es porque están disfrutando sus últimos momentos y reviviendo todas esas vivencias, todos los recuerdos de su amor, pero bueno, ¿así es la vida no? A veces es hermosa, a veces es cruel, pero hay que vivirla al máximo, como lo hacen estos carpinteros en sus últimos respiros. REGIÓN DE ÑUBLE

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