ANTOLOGÍA 2024

::60:: ANTOLOGÍA 2024 Del vino a la verdad y de la verdad al corazón Amelia Gonzáles Sepúlveda Segundo lugar regional San Javier 14 años “Con tu abuelo nos conocimos en la fiesta del vino, allá por la plaza hace uno que otro año atrás, por no decirte que hace unos 23 años. En esos tiempos me gustaba ir con mi hermana a bailar y ver a la gente. Bailábamos hasta que los pies no nos daban más. En una de esas fiestas, la plaza estaba tan repleta de gente que parecía que no cabía un alma más. La gente bailaba, bebía y degustaba vinos por doquier. Las bandas que se presentaban hacían que todos se movieran al ritmo de sus melodías, repartiendo sonrisas. Y justo en un árbol, se encontraba un muchacho que me miraba mientras bailaba. Las primeras canciones las había bailado con mi hermana y luego con un amigo de ella, hasta que el muchacho se acercó y me invitó a bailar la siguiente canción. Yo, toda enamorada, aunque solo lo había visto una vez, le dije que sí; tonta no era. Bailamos tantas canciones que perdí la cuenta. Cuando nos cansamos, decidimos ir a dar un paseo mientras comíamos un helado. Ya era tarde y la gente se había empezado a ir sin que me diera cuenta. Mientras caminábamos, admiraba la belleza a mi alrededor. No sé si era por el amor a primera vista que sentí o porque nunca había apreciado bien mi entorno. Quizás fueran las copas que me tomé, pensé. Después de esa caminata improvisada, viendo los puestos de la gente que vendía a la orilla de la plaza, decidimos encontrarnos al día siguiente. Y así fue como empezamos a salir hasta que nos casamos. Así conocí a tu tata, un hombre dulce y amoroso, y no un cascarrabias como es ahora”. Así relataba mi abuela siempre la misma historia sin agregar o quitar ninguna palabra. Solo hacía falta preguntarle por el tata para que comenzara con su historia de amor y siempre con ese final que me sacaba una risa. —Tata, y ¿cómo conociste a la abuela? Su respuesta siempre era la misma: —Yo la conocí en el colegio. No importaba cuántas veces escuchara a la abuela decir su historia de amor, él no iba a cambiar de opinión. Estas siempre fueron las respuestas de mis tatas sobre cómo se conocieron siendo el primer amor de cada uno. Y ahora que ambos se fueron al cielo, no quería quedarme atrás con las anécdotas que siempre me hicieron sonreír cuando era niña. Espero en el futuro encontrar mi gran amor en la fiesta del vino o como a ellos les gustaba llamar “del vino a la verdad y de la verdad al corazón”. REGIÓN DEL MAULE

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